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viernes, 27 de abril de 2012

La otra...


La otra...

 Por Alfredo Serrano * y Sergio Martin **
La decisión de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner conlleva que el Estado controle del 51 por ciento del capital de YPF. Esto no ha tardado en tener una respuesta casi unánime en la prensa española, con la excepción del diario Público, el único medio progresista que sigue vivo pero dejado morir en papel. La prensa hegemónica y dependiente de los grupos de poder han coincidido en tildar tal actuación como un ataque directo a los intereses españoles. De la misma forma, así se han expresado los dos grandes partidos políticos españoles. Populares y socialistas, siguen coincidiendo en la defensa del programa económico neoliberal, recuérdese el reciente consenso de reforma constitucional a favor del dogma del déficit cero. Esta vez, el tándem PP-PSOE, cada vez más conocido por la unicidad de sus políticas, y denominado por los indignados como régimen, también han coincidido en este momento en apelar a la necesidad de defender los intereses españoles. Sin embargo, el Estado español, y mucho menos los españoles, poco tienen que ver con Repsol.
Según se puede observar en su propia web, la mayoría del capital de Repsol no es patrio, y se encuentra participada mayormente por empresas extranjeras de la siguiente manera: 9,49 por ciento de Pemex (empresa mexicana) y 42 por ciento de fondos de inversión extranjeros, y el resto, menos de la mitad, para dos grupos económicos, 12,83 por ciento de CaixaBank y 10,01 por ciento de Sacyr, que representaría a dos grupos económicos españoles; el 9,90 por ciento, para fondos de inversión españoles, restando sólo el 10,80 por ciento para inversores minoritarios españoles.
Las declaraciones del gobierno español de rechazo a esta medida fueron justificadas en base a la defensa de los pequeños accionistas. Estos inversores pequeños no sólo representan a una minoría del capital privado, sino que tampoco constituyen –en absoluto– la gran mayoría del pueblo español afectada por el desempleo, por una reforma laboral que mercantiliza aún más al trabajador y que padecen recortes sociales.
Argentina muestra de nuevo que su política es soberana. Lo hizo con el manejo de la deuda, con el manejo de los fondos de la jubilación, y ahora, lo hace con los recursos estratégicos del país tratando al petróleo no como mercancía (commodity), sino como bien no renovable de interés nacional.
España, por el contrario, sigue con su salida neoliberal frente a la crisis del neoliberalismo, aceptando la presión como país periférico dependiente de la política de los países centrales europeos. Desde el 2010, España sufre las continuas injerencias políticas de los (mal) denominados mercados (pocas empresas transnacionales con nombres y apellidos) a través muchas veces del gobierno conservador de Alemania, y otras, por los secuestrados organismos internacionales.
La política española cedió su soberanía a la falsa independencia del Banco Central Europeo, a las evaluaciones de riesgo de empresas privadas que son juez y parte, a la especulación sobre la prima de riesgo, y a la tasa de ganancia de varios grupos económicos. España sólo ha decidido ser soberana para asumir las pérdidas de la banca privada española.
Es complicado que el gobierno español entienda la medida tomada por el gobierno argentino porque tienen concepciones contrapuestas de la soberanía. El primero la circunscribe a los mercados; y el otro, a su pueblo. Son lenguajes y claves diferentes, apuestas por patrones económicos distintos. Argentina ya sabe lo que es pasar por esta neoliberalización de la soberanía en la década de los noventa, y al otro lado del charco, los gobiernos españoles (PSOE o PP) aún siguen apostando por más de lo mismo.
El actual gobierno de España ha decidido rendir pleitesía a exigencias de grupos económicos, extranjeros o estatales en vez de preocuparse lo más mínimo por una economía real desahuciada por la especulación que tiene como fruto más de cinco millones de desempleados.
Emulando a Margaret Thatcher, cuando ésta utilizó el conflicto de las Malvinas en 1982 en Gran Bretaña para correr una cortina de humo sobre los efectos sociales después de sus medidas neoliberales, el gobierno de Mariano Rajoy no ha dudado en buscar sus propias Malvinas después de caer en seis puntos de apoyo en los últimos tres meses después de su programa de su ajuste. Curiosamente, de nuevo, es contra Argentina. La diferencia es que en los años ochenta, Argentina decidió también aplicar chauvinismo barato en tiempos de dictadura. Hoy la pugna es distinta: el gobierno argentino ahora disputará por recuperar soberanía en beneficio de su propio pueblo.
El gobierno español sigue malvinizando su posición considerando que la decisión de Argentina es “una decisión en contra de los intereses de España y de los españoles”. No obstante, no parece que Repsol haya estado muy preocupado por esta cuestión después de haber recibido 13.246 millones de dólares en concepto de giro de dividendos en su casa matriz en España, entre 1999 y 2011.
La estrategia del gobierno español no dista nada de lo que Naomi Klein denomina Doctrina del Miedo. Sin embargo, no amenaza quien quiere, sino quien puede
* Doctor en Economía. Profesor español, Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
** Doctorando español. Master Desarrollo Económico y Sostenibilidad, Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

jueves, 26 de abril de 2012

Una soberana goleada


 Por Mario Wainfeld
Los datos tienen su encanto. Se pronunciaron por la aprobación en general de la ley senadores de las tres fuerzas más votadas en la elección presidencial de 2011. El Frente para la Victoria (FpV), el Frente Amplio Progresista (FAP) y el radicalismo reforzado congregaron alrededor del 82 por ciento de los sufragios válidos, alrededor de 18 millones de argentinos. Tamaña representatividad tuvo correlato en la Cámara alta, donde se concretó una goleada histórica, acorde con la jornada: 63 votos a favor, 3 en contra, 4 abstenciones.
El oficialismo apostó fuerte, quemó las naves. Un sector predominante de la oposición (palabra que, por lo visto, no se escribe más con “A”) acompañó la movida. No los arredraron ni convencieron los medios dominantes, la vociferación de los diarios financieros “del mundo”, la exaltación del gobierno de derechas español.
El debate fue fragoroso y muy prolongado. Legisladores más y menos dotados de recursos oratorios quisieron quedar en actas. Un anhelo lógico: no era una jornada más. Las discrepancias, fuera de lo principal, fueron tonantes. Recorrieron la historia nacional, desde el descubrimiento del petróleo hasta la etapa kirchnerista. Los compañeros oficialistas reivindicaron la tradición nacional y popular tanto como la capacidad de decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Los correligionarios radicales levantaron a Yrigoyen, fustigaron al golpe cívico militar de 1930, exaltaron a los ex presidentes Raúl Alfonsín y Arturo Illia. Los kirchneristas subrayaron la coherencia de la expropiación con otros cambios institucionales sucedidos desde 2003. Los opositores hincaron el diente en la gestión energética del oficialismo, en las deficiencias de los últimos años, en el error que significó apoyar la entrada del grupo Petersen-Eskenazi a Repsol YPF.
No abundaron piezas oratorias inolvidables, pero sí hubo polémica, llena de “puntas” para lo que está por venir. Hay razones válidas desde ambos lados, aunque lo que prima en el balance es la decisión política, el regreso del Estado a una actividad que jamás debió abandonar. O desamparar, para ser más enfático y preciso.
Dos comunes denominadores deja la sesión maratónica. El primero y mayor: un aval formidable de los integrantes más representativos del sistema democrático a la renacionalización (o a su primer paso, seguramente). El segundo es la advertencia de que en la cancha se verán los pingos, que la movida cobrará volumen si la gestión está a la altura del desafío asumido. Los oficialistas dan por sentado que así será, los opositores subrayaron dudas y hasta sospechas. Como sea, todos se tiraron a la pileta, con sentido nacional y reparador. Ojalá que, andando el tiempo, se corrobore que hay agua (o petróleo) abajo.
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La soledad de la derecha: Repsol publicó solicitadas de una página en medios afines a su prédica, ciertamente no en Página/12. No es su primer aporte publicitario en esos espacios, fue un gran anunciante y sponsor. ¿Sonará alguna vez la hora de analizar, en la aldea dominante y concentrada, cuánto pesa la pauta privada en la línea editorial? No es, hasta hoy, asunto que interese a empinados cronistas o editorialistas. Eppur, los pesos o los euros algo muoven. Quién le dice, estimulan voluntades o decepciones: como efecto colateral de un cambio formidable, muchos protagonistas perderán interesantes pitanzas, en el mundo periodístico o en sus arrabales. Tal el caso del ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. El hombre es, apenas y nada menos, la punta de un iceberg que abarca ñoquis privados subsidiados, suscripciones a newsletters que nadie lee (pero sí paga) y otras variantes ingeniosas.
Digresión módica: defenderse, aun estando muy en offside como Fernández, es derecho de cualquiera. Escudarse tras el recuerdo del ex presidente Néstor Kirchner, que no puede desmentirlo, un recurso de baja estofa. Sin contar que cuesta creer que en 2008 Kirchner se interesara en el futuro laboral de “Alberto”, recién eyectado del Gabinete y transformado ese mismo día en informante VIP de Clarín.
Volvamos de lo menor a lo sustantivo. Bate records la soledad de la derecha política y mediática. Su cosecha es mezquina medida en legitimidad republicana (contada en votos), en opinión pública (calculada en encuestas). O hasta en el espíritu que ronda las tertulias de café (calibrado por el ojímetro del cronista).
Atrás quedaron los años cercanos en que las corporaciones mediáticas y sus plumas más reconocidas fungían de jefes de campaña de tantos partidos opositores. Los resultados los defenestraron, tal como le pasa a cualquier técnico de fútbol: el que cae al descenso debe dejar su lugar a otro. Analistas de postín acusan de traidores y pataduras a quienes hasta hace un ratito conducían: más les valdría mirarse en el espejo. Fueron flautistas de Hamelin: la lógica de los poderes fácticos es muy divergente con la democrática que, en buena hora, constriñe a los dirigentes políticos.
Reconforta un Congreso en el que, sin desistir de chicanas más o menos felices (hasta exigencias de pedidos de perdón por los senadores boina blanca Gerardo Morales y Nito Artaza), los ejes predominantes fueron la soberanía, el rol central del Estado, la rapacidad de las corporaciones. El kirchnerismo, al fin y al cabo, desplazó las coordenadas de la política argentina. ¿Buscarán partidos de larga tradición un espacio en ese nuevo horizonte, recalculando el rumbo? Habrá que ver, ojalá.
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Sesiones que se ven: Habrá quien añore edades de oro del Parlamento. Las comparaciones entre eras distintas son muy engañosas, entiende el cronista pensando no solo en Distéfano-Pelé-Maradona-Messi. Merece acotarse que en ese pasado embellecido eran muy contados los que veían u oían los debates, tal como casi nadie veía a los cracks asiduamente antes de los ’70 u ’80. El desarrollo de los medios audiovisuales alteró de modo sustancial la cantidad y características de los ciudadanos espectadores.
Durante la presidencia de Alfonsín se transmitieron algunas sesiones, muy contadas. Hoy día, las transmisiones son habituales. Alguna (tal vez no la de ayer, a la que le faltaba como atractivo la incertidumbre sobre el resultado) fueron pasión de multitudes. Los ciudadanos, para empezar, reconocen las voces, muletillas y estilos de sus representantes. Es uno de tantos pasitos democráticos que construyen camino en casi treinta años y que queda muy, pero muy feo computar.
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A todo vapor: El presidente del bloque de Diputados del FpV, Agustín Rossi, fatigó ayer el Senado. Lo urgía armar trámites y papelería para que el proyecto aprobado entrara sin demoras a su Cámara, a fin de tratarlo en plenario de comisiones hoy mismo y en el recinto el jueves 3. Cuando el resultado está cantado, queda margen para aplicar sintonía fina (o acelerador a fondo) a la labor parlamentaria.
La Cámara baja es más pluripartidista y bullanguera que el Senado. Habrá quienes se opongan con todo a la expropiación. Las huestes de PRO afilan sus lanzas. Hagan juego: ¿mencionarán el vocablo “confiscación” impuesto en el flamante manual de estilo de La Nación? El cronista tiene su hipótesis, no la propaga para no incidir en los apostadores. De cualquier forma, a la hora de encender el tablero, de nuevo será sideral la diferencia.
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El Apocalipsis se demora: A diez días del anuncio de la Presidenta, ya se desbarataron varias profecías apocalípticas y se instalaron algunas certezas. “El mundo” no se abalanzó sobre la Argentina, que cuenta con muy mayoritarios apoyos regionales, con la interesada ambigüedad de Estados Unidos, con el silencio astuto de China. El Gobierno aceitó contactos con Brasil, su aliado estratégico. La retaliación española parece topar con límites estrechos. El pretenso aislamiento kirchnerista no rige intramuros, el Congreso empezó a demostrarlo ayer.
Las agorerías, siempre sirve hacer memoria, acompañaron también al canje de la deuda externa o al desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional. Son acciones fundacionales que no hundieron al país en el mar, sino mayormente lo contrario.
Las reestatizaciones o cambios de paradigma en el Correo, en AySA, en Aerolíneas, en el sistema de jubilaciones, también azuzaron imaginerías catastróficas. Son hermanas mayores de la recuperación de la soberanía energética: en promedio se las ve creciditas y rozagantes. Como piso, todas funcionan mejor que en la esfera privada. En el caso de la Anses hay mucho más. Solo para empezar: la mejora en la condición de los jubilados, la ampliación de la (usted perdone) caja estatal y el financiamiento de la Asignación Universal por Hijo.
Recuperar YPF es un derecho, ejercido legalmente. Una corrección necesaria de desvaríos del pasado. Conseguir que mejore el abastecimiento y se reduzcan los déficit energéticos y la balanza de pagos, arduos objetivos a cumplir. Con las banderas no basta para conseguir resultados prácticos, que son los que legitiman a los gobiernos. Pero, cuando se las arría, nada deseable puede esperarse. Y es menos interesante vivir la vida.
mwainfeld@pagina12.com.ar

Brics: ladrillazos al neoliberalismo


Año 5. Edición número 205. Domingo 22 de abril de 2012
El poderoso bloque geopolítico Brics, conformado por los gobiernos de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, invitó a la Argentina a firmar una declaración internacional donde critican la apertura comercial indiscriminada y, a su vez, patrocinan medidas intervencionistas como la nacionalización del recurso energético.
Argentina recibió un fuerte espaldarazo geopolítico tras la anunciada renacionalización de la petrolera YPF. Es que nuestro país recibió y aceptó la invitación formulada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, los países que conforman el denominado bloque Brics, para copatrocinar una declaración conjunta sobre empleo, crecimiento y comercio internacional. “Escuchen bien porque esto no lo dice la Argentina, sino el grupo Brics. Esta declaración dice que la apertura comercial no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social. En cambio se sostiene que para que eso sea así son necesarias otras políticas complementarias que preserven las variables macroeconómicas, la inversión en capital humano e infraestructura”, afirmó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner durante un acto oficial realizado en Santa Cruz el último viernes.
Paradojalmente, y a contramano de la línea editorial de los medios hegemónicos, este mencionado documento fue firmado el mismo día en que el Parlamento Europeo solicitó a los organismos de la Unión Europea una sanción comercial para el país producto de la expropiación de YPF. En ese sentido, el pedido formal de los Brics también da cuenta de que Argentina no está “aislada” del mundo, tal como quieren instalar desde algunos sectores conservadores. Según detalló la Cancillería mediante un comunicado: “Durante la sesión de ayer (por el jueves) de Ministros de Comercio del G-20, en la cual se abordó la relación entre empleo, crecimiento y comercio internacional, los países Brics invitaron a la Argentina a copatrocinar una declaración conjunta sobre los temas de la reunión. En la declaración se dejó sentada la posición de los principales países emergentes sobre los temas de la agenda de Ministros de Comercio del G-20, la cual fue tenida en cuenta por México al elaborar las conclusiones finales de la reunión.
Evidentemente, la presidenta Cristina Fernández hizo referencia a esta invitación para contrarrestar los argumentos que indican que el país “estaría aislado” del resto del mundo, producto de sus decisiones en materia de política económica. El texto firmado por los Brics es la ratificación de que los países en desarrollo han adoptado una mirada similar sobre la situación económica mundial y las posibles soluciones a la actual crisis, con medidas opuestas a las que se están adoptando en Europa.
“Se insta a los miembros de la Organización Mundial del Comercio a continuar los esfuerzos para concluir satisfactoriamente la Ronda de Doha en el marco de su mandato negociador original como una ‘ronda del desarrollo’”, dijeron los Brics. Además, en la mencionada declaración se señala que la apertura comercial indiscriminada no genera por sí misma crecimiento económico, desarrollo e inclusión social. En cambio, se sostiene que para ello son necesarias otras políticas complementarias que preserven “las variables macroeconómicas, la inversión en capital humano e infraestructura”. Por otro lado, se convoca a respetar los espacios de política con que cuentan los países en desarrollo en consistencia con las normas vigentes en la Organización Mundial de Comercio, a los efectos de que “los países puedan alcanzar sus legítimos objetivos de crecimiento, desarrollo y estabilidad”.
Por último, el canciller Héctor Timerman, que participó del encuentro en México, tuvo la oportunidad de advertir en el país azteca “la necesidad de abordar las asimetrías y los desequilibrios existentes en el sistema de comercio internacional actual. Nosotros tenemos como máximo arancel de importación un 35, la Unión Europea tiene en muchísimos productos, en la mayoría de ellos, picos arancelarios por arriba de los 100 puntos. Todo esto se conjuga con el creciente uso de restricciones técnicas a la importación, como son las barreras sanitarias, fitosanitarias y los subsidios”.

3.04.2012 | Reclamo de miles de casos entre 1950 y 1990 Comenzó el juicio por el robo de bebés en la España del franquismo El primer caso en llegar a los tribunales es el de una monja acusada de quitarle el hijo recién nacido a una mujer a la que acusó de adúltera. También hay apropiación de niños del bando republicano durante la dictadura derechista.


Por: 
Tiempo Argentino
El gobierno español se comprometió por primera vez a investigar los presuntos robos de bebés durante el franquismo y los primeros años de la democracia. Para ello realizará un censo de posibles casos de niños arrebatados a sus padres al nacer. Desde que se presentó la primera demanda colectiva por estos casos ante la Fiscalía General del Estado, hace más de un año, ya hubo 1500 denuncias. Organizaciones de afectados calculan que el número de niños robados podría llegar a 300 mil. Coincidentemente, la primera persona imputada en España por estos delitos, la monja María Gómez Valbuena, compareció ayer ante un juzgado, aunque se negó a declarar.
El censo anunciado por el gobierno incluirá el nombre, la fecha de nacimiento y el centro sanitario donde nacieron los bebés con el fin de que padres e hijos que estén buscando a sus familiares tengan una base de datos centralizada para rastrearse. Adicionalmente, tras una reunión con diez organizaciones de afectados, los ministros de Justicia, Interior y Sanidad aseguraron que el Instituto Nacional de Toxicología (INT) establecerá los parámetros que permitan homologar y admitir en su base de datos los análisis de ADN que muchas personas que buscan a sus familias ya han realizado por su cuenta en laboratorios privados. Un reclamo histórico de los afectados, ya que hasta el momento el INT sólo realizaba pruebas genéticas y las incluía en su base de datos si había un pedido judicial.  
El Ministerio de Justicia asumirá las medidas necesarias para facilitar la obtención de datos del Registro Civil, como nacimientos y posibles fallecimientos de recién nacidos en los últimos 50 años. Por su parte, el departamento de Sanidad, previa autorización, recabará información de los centros sanitarios y pedirá para ello la colaboración de los servicios regionales de salud.
Las fiscalías de distintas provincias españolas están investigando cientos de casos de supuestos robos de recién nacidos, sobre todo entre 1950 y 1990. En muchos casos, se les decía a los padres que su hijo había muerto en el parto para, acto seguido, darlo en adopción a otra familia (ver en recuadro aparte). Estas medidas anunciadas ayer permitirán sistematizar la información para “concretar la dimensión real del problema”, informó el Ministerio de Justicia mediante un comunicado.
La reunión entre el gobierno y los afectados coincidió con la comparecencia ante un tribunal de Madrid de María Gómez Valbuena, más conocida como Sor María, la primera religiosa imputada en un caso de niños robados en España. Sor María, de 87 años y acusada de detención ilegal y falsedad de documento público, fue denunciada por una mujer, quien aseguró que la monja le arrebató a su hija después del parto en 1982 en una clínica de la capital española. La monja se negó a declarar en la justicia, pero luego difundió un comunicado en el que rechazó los cargos que se le imputan. La demandante María Luisa Torres declaró la semana pasada ante el tribunal y aseguró que la monja le quitó a su bebé acusándola de ser una “adúltera”, porque el padre no era su marido.<
Efe y dpa

26.04.2012 | el proyecto declara de interés público y nacional el autoabastecimiento de hidrocarburos Contundente respaldo del Senado a la recuperación de la petrolera YPF Con 63 votos a favor, tres en contra y cuatro abstenciones, la Cámara Alta dio el primer paso para convertir en ley la expropiación del 51% de las acciones de la empresa en manos de Repsol. Se introdujeron algunas modificaciones.


Por: 
 
Felipe Yapur
El debate en el Senado duró algo más de 14 horas, pero fueron pocas si se tiene en cuenta que transcurrieron dos décadas desde que YPF había dejado de ser estatal, pero sobre todo porque ahora la Argentina está a una semana de declarar de interés público y nacional el autoabastecimiento de hidrocarburos. Para llegar a ese destino, la Cámara Alta le dio esta madrugada media sanción en general y en particularal proyecto que remitió el Ejecutivo.
Fueron 63 históricos votos positivos que reunieron a kirchneristas, radicales, algunos miembros del FAP y una peronista federal. Sólo hubo tres en contra y cuatro abstenciones. Anoche, rápidamente, el proyecto aprobado pasó a Diputados para que la semana que viene sea finalmente ley.
“Estamos aplicando la Constitución, no se puede pedir más seguridad y legalidad. Pero además la ley que aprobamos no sólo crea el marco regulatorio para YPF, sino también a todas las empresas que participan en la producción hidrocarburífera. Que tomen nota porque deberán ajustarse a garantizar el autoabastecimiento”, aseguró Miguel Pichetto, el jefe del bloque del FPV, luego de reconocer que “la privatización de YPF fue uno de los más grandes errores políticos de la década” del ’90.
Antes de votar, el FPV agregó modificaciones al texto original. Le incorporó la palabra “exploración” al artículo primero y luego en dos ítems sumó a la empresa Repsol YPF Gas en la expropiación, tal como se había anticipado la semana pasada.
El titular de la bancada oficialista pronunció un discurso breve pero fuertemente crítico hacia el modelo capitalista español, al que calificó como “depredador”, tras recordar la mala experiencia de la privatización de Aerolíneas Argentinas a manos de Iberia y Marsans.
Marcelo Fuentes, el senador kirchnerista y presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, abrió el debate. Sin perder tiempo aseguró que la iniciativa no responde a “un capricho ni es un acto aislado”, sino que se trata del derivado de la necesidad imperiosa de “concretar en materia energética, la reversión de los paradigmas neoliberales” que se desarrollaron en los años noventa. El neuquino se anticipó a algunas críticas y reconoció que “la expropiación no es la solución, pero sí es el comienzo de la solución del problema”. También advirtió que la decisión se toma en este momento a partir de la fortaleza que otorga el respaldo del 54% de los votos recibidos, “que permite el desarrollo de una política de soberanía y acumulación nacional”, a la que se le suma la crisis internacional.
El primer radical en hablar fue el jujeño Gerardo Morales. No dudó en coincidir con el kirchnerista en que vivían una jornada histórica. “Vamos a acompañar en general la nacionalización de YPF, porque somos conscientes de nuestra historia, y también porque esta es la decisión que hoy tiene que tomar el país”, afirmó. Antes de avanzar en las discrepancias que tiene el bloque radical, Morales reconoció que su partido debió sortear la resistencia de sectores internos para poder llegar al voto favorable en general (ver aparte). Luego la emprendió con las disidencias. Primero recordó el papel del PJ en los ’90 con la privatización y luego, más acá en el tiempo, se quejó del secretario de Energía Daniel Cameron, a quien consideró el principal responsable de la crisis energética del país.
La oposición acicateó sobre las dudas que le genera la expropiación sólo a Repsol y aseguró no escuchar las razones de por qué no se tocan las acciones del Grupo Petersen. Marcelo Guinle (FPV-Chubut) les respondió: “No hay persecución. Es lógico y razonable expropiar sólo al socio que tuvo actitud predatoria sobre los recursos del país. Pero además, tiene que ver con una razón de conveniencia.”
Cuando llegó el momento de los opositores al proyecto, el primero en anticipar el voto en contra fue Juan Carlos Romero. Después se le sumarían los puntanos Adolfo Rodríguez Saá y Liliana Negre de Alonso. El salteño aseguró que no compartía la metodología que se usó para expropiar, a la que definió como “chavista”, y presentó un proyecto propio con el que, aseguró, se recupera YPF “como corresponde”. Si bien su compañera Sonia Escudero compartió los argumentos, anunció su voto positivo en general del proyecto.
El FAP anunció el respaldo al proyecto. Rubén Giustinani señaló que el bloque respaldaría que el Estado vuelva a controlar YPF “porque nunca apoyamos su privatización”. La que se diferenció fue la cordobesa Norma Morandini quien se abstuvo. Similar actitud tuvo la cívica Eugenia Estenssoro. Abandonó el rechazo para abstenerse porque, según afirmó, prevaleció el corazón por sobre la razón. Los radicales también aportaron abstencionistas: Oscar Castillo y Blanca Monllau de Catamarca.
Una de las últimas voces fue la Aníbal Fernández. El presidente de la Comisión de Presupuesto fue el único que se detuvo en responder las provocaciones radicales. Le dijo a José Cano que logró su objetivo cuando atacó a Néstor Kirchner: “Me agravió, se lo aseguro. Pero lo único que no se hace con un caníbal es comérselo.” Siguió con el presidente mexicano, Felipe Calderón, que criticó la expropiación: “En 1938 fue México la que expropió 17 petroleras para crear Pemex. Vamos, ¿ellos bailan y nosotros no?”. Al final aseguró que era imperioso intervenir en la producción petrolera porque “Repsol desmanteló YPF por actitudes cortoplacistas y predatorias. Por ello abandonó la producción y disminuyeron sus reservas. Esto fue la prueba de que estaban vaciando la empresa y puso en peligro el crecimiento con igualdad de la Argentina.” Lo escucharon en silencio todos los senadores, salvo Carlos Reuteman, que permaneció en su despacho, y el riojano Carlos Menem, que nunca llegó al Congreso (ver aparte).  <

Sintonía refinada

Bajo el húmedo y caluroso cierre de la Cumbre de mandatarios, el domingo pasado y desde Cartagena, la corresponsal de La Naciónescribía para que los lectores del diario de los Mitre dijeran el lunes “¡qué barbaridad!”. El texto aseguraba que Cristina había dejado la hermosa ciudad tropical al mediodía porque estaba muy molesta. El monotema de una cadena de medios norteamericanos en español y de distintos países del sur del Río Bravo repetían “¡qué barbaridad!”. Muchos de los que leían el lunes 16 a Silvia Pissani o a muchos otros articulistas, apenas un par de horas después escuchaban la realidad por cadena nacional. Se había cumplido lo dicho por el canciller Héctor Timerman desde el centro de prensa de la Cumbre: “La Presidenta tiene una reunión impostergable hoy a la noche”. Los que desoyeron a Timerman no fueron los únicos en enterarse por televisión. El ex presidente de Repsol YPF Antonio Brufau había dejado su departamento de Puerto Madero el sábado y diez horas después el lear jet de Repsol lo dejaba en el aeropuerto de Barajas. Una vez más se había ido con las manos vacías. Al día siguiente por la tarde madrileña, desde el edificio de Repsol en el Paseo de la Castellana, cerca del estadio Bernabeu, hablaba en teleconferencia con Antonio Gomis y otros ex directivos de la compañía. Hablaban de lo que sucedía en ese momento: la Presidenta anunciaba por cadena nacional que el 51% de las acciones eran expropiadas en los términos establecidos por el Acuerdo para la Promoción y la Protección Recíproca de Inversiones entre Argentina y España de 1992. Ese acuerdo, con fuerza de ley, establece que la nacionalización o expropiación que pueda ser adoptada por una Parte contra las inversiones de la otra Parte en su territorio deberá aplicarse exclusivamente por causas de utilidad pública conforme a las disposiciones legales y en ningún caso deberá ser discriminatoria. Agrega que “pagará al inversor o a su derecho-habiente, sin demora injustificada, una indemnización adecuada, en moneda convertible”. Tanto Brufau y Gomis como los Ezkenazi conocían muy bien el artículo 5 del convenio que caía sobre su cabeza. Lo que no sabían era que la Presidenta no estaba molesta el domingo: ella se estaba concentrando para el paso más trascendente desde que inició su segundo mandato al frente del gobierno. Cristina se estaba preparando para el gran desafío, consistente en emprender el camino de la soberanía energética cuyo primer paso era sumamente arriesgado. No sólo había que redactar la ley para ser tratada en el Congreso: era decisivo tener el panorama de cómo tomarían ese proyecto las diez provincias con recursos hidrocarburíferos que quedarían asociadas a la expropiación, era preciso saber cómo podía reaccionar la sociedad, la oposición y el empresariado. Pero, como en el ajedrez, sabía que después de las blancas mueven las negras. Y sin dudas, Cristina debía estar preparada para la jugada de Repsol. Por eso, no debe haberle incomodado que La Nación y el coro de medios se autocomplacieran con “el enojo de Cartagena”. El anuncio por cadena fue tan sorpresivo como la firma, un rato antes, del decreto de necesidad y urgencia que designaba como interventor y subinterventor, por un plazo de 30 días, a Julio De Vido y Axel Kicillof. Mientras Brufau veía el verde primaveral del Paseo de la Castellana, la nítida imagen que le devolvía el plasma de la amplia mesa del salón de conferencias donde estaban Gomis y el resto de los directivos, algo pasó en ese lunes caluroso de Buenos Aires que descolocó al ex presidente de Repsol YPF. Se colaba en cámara una gente que ingresaba al salón y comunicaba que las nuevas autoridades se hacían cargo de la operación de la compañía.
Ese lunes 16 de abril se iniciaba una nueva etapa en la historia de la energía argentina. Con el correr de los días, la energía soberana sumaba aliados. Radicales, Socialistas, de Proyecto Sur y también de peronistas opositores. Mauricio Macri ensayaba el puesto de representante del Partido Popular español en Argentina, quizá conmovido por algunas declaraciones del presidente Mariano Rajoy que prometía amplios apoyos. El entusiasmo de Macri fue decayendo a medida que veía que ninguna empresa de capitales españoles radicada en Argentina se solidarizaba con el vaciamiento y la desinversión causada por Brufau. Tampoco otras empresas de capitales italianos o alemanes o estadounidenses o brasileros hacían ademán de mencionar el tema. La realidad es que Telefónica o el Banco Santander o Volkswagen o Camargo Correa y decenas de otras habían recibido los mismos mensajes en las reuniones con ministros y secretarios de Estado en noviembre pasado, apenas reasumida la Presidenta: las cuentas del flujo de capital del país necesitan sintonía fina y las altas rentas de las multinacionales no se corresponden con los niveles de reinversión de las compañías. Si los números de las remesas de utilidades eran preocupantes en general, el caso Repsol YPF era escandaloso. Por datos brindados por la misma compañía, en 1999, ganaba 477 millones de dólares, los beneficios trepaban a 1.076 en 2002 y, en 2003, llegaba a 1.596 millones. Desde entonces y hasta 2011 ese fue el promedio de ganancias. Los niveles de inversión fueron bajísimos: el 85% del dinero emergente del subsuelo de la Patria volaba al exterior. En noviembre, el entonces CEO de Repsol YPF, Sebastián Eskenazi, se reunía con funcionarios del más alto nivel del Gobierno y recibía el mismo pedido que los otros directivos. Lo transmitió en la reunión del Consejo de Administración de la compañía. Cabe consignar que Eskenazi era el socio local, tenía el legado de actuar como algo que en la Argentina se mencionó hasta el hartazgo y parece una rara avis: un burgués nacional. El burgués nacional, hijo de un gran burgués y hasta el lunes pasado vicepresidente de la petrolera. Los socios españoles decidieron hacer oídos sordos al pedido y los socios argentinos decidieron acompañar a los españoles en la remesa de utilidades al exterior. La suerte estaba echada. Tal como había dicho Julio César al cruzar el Rubicón. Pero Brufau y Esquenazi no tenían las legiones atrás. El primero vio, ese lunes, como se terminaba abruptamente la videoconferencia. El otro tenía un plazo perentorio para retirar sus pertenencias. Una nueva etapa se iniciaba. En los otros pisos de la inmensa torre de la avenida Macacha Güemes la gente seguía trabajando. Enfrente, en el campo de deportes del Colegio Nacional de Buenos Aires, los chicos y las chicas seguían con sus clases de gimnasia, en la vereda seguían desfilando las vecinas elegantes y los que se entrenaban para alguna maratón. Los ejecutivos desplazados fueron hasta el subsuelo y se retiraron sin hacer declaraciones en autos de vidrios polarizados. Buenos Aires estaba buena ese lunes. La Argentina también

lunes, 23 de abril de 2012

Y péguele fuerte


 Por Eduardo Aliverti
No hay nada más imperioso, en momentos como éstos, que desmalezar la información circulante. Algunos colegas, sobre todo de este diario, vienen haciéndolo con rigor. Es tal el tráfico de intereses –y en consecuencia la cantidad de falsedades– que cabe insistir. El orden siguiente es aleatorio, tanto como el modo en que los sectores de derecha más concentrados revelan su desconsuelo. Para peor de esos grupos, el conjunto de la oposición apoya la medida. Hasta Macri tuvo que pegarle una vuelta a su virulenta crítica inicial desde la cuna de Antonia. Según les pinte, los medios militantes del antioficialismo ubican a uno u otro ítem como la amenaza grandilocuente. Suben y bajan. Parecen ascensor.
- España hará tronar el escarmiento. El disparate más grande de todos. Las exportaciones españolas a la Argentina están en alrededor de mil millones de euros, pero las importaciones desde aquí son por el doble. Hay más de una docena de grandes empresas españolas que operan en la Argentina en rubros como banca, construcción, energía, hotelería, comunicación. Según el Ibex 35, índice de la Bolsa de Madrid, las compañías de la península se llevan más de 26 mil millones de dólares por ingresos generados en la Argentina. Solamente Telefónica obtuvo el año pasado un volumen de negocios superior a los cuatro mil millones de dólares. Santander Río, BBVA Banco Francés, Mapfre, DHL, Endesa, Cirsa, Santillana, NH Hoteles, Codorniú, Prosegur, y una lista que se completa con más de 400 empresas ibéricas operantes en la Argentina, dan cuenta de que España es hoy el primer inversor extranjero en nuestro país. A esa España que en cierto pero no menor sentido se cae a pedazos o, si se prefiere, al gobierno que la administra con el ajuste más salvaje de –por lo menos– su decurso post-franquista, no le dan los números siquiera para alzar la voz. Lo dijo, entre otros muchos ignorados por los medios españoles y sus aliados criollos, el cooperativista español Gabriel Trenzado: España tiene mucho más para perder que para ganar en un enfrentamiento con la Argentina.
- También Europa podría vengarse. Es un aspecto que, si acaso pudiera ser posible, supera a la tontería del revanchismo meramente español. Así como, después de Brasil, Europa es el segundo destino de las exportaciones argentinas, la Unión Europea es el segundo inversor en la Argentina. Justo cuando la crisis de los europeos y sus empresas les hacen mirar con mayor cariño que nunca lo que puedan exprimir aquí y en el resto de América, para conformar a sus accionistas mientras descargan en las clases populares el costo del ajuste, Europa estaría en condiciones de demostrar lo larga que es su capacidad de intimidar. Muy gracioso.
- La presión de Repsol por el monto indemnizatorio hará que acuda a todos los juzgados internacionales y la Argentina agregará porotos a su aislamiento del mundo. Reíte de Janeiro. La petrolera estatal venezolana y la Exxon estadounidense ya llevan cuatro años negociando el precio por las expropiaciones de Hugo Chávez. El dato es público. Tiene el plus de haber sido destacado, a entrada de columna a página 9, el jueves pasado, por uno de los periodistas serios que le quedan a Clarín, Daniel Fernández Canedo. Siempre se escapa algo.
- Cuidado con el Ciadi, a donde podría recurrir el Estado español. El Ciadi es el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones. Una entidad y sigla más adecuadas a alguna ocurrencia de Groucho Marx que a un organismo altamente influyente. Depende del Banco Mundial, otro invento de los países ricos para distribuir migajas a cambio de planes de ajuste. De manera que su sentido es proteger a los grandes emporios radicados en las naciones en vías de desarrollo. Brasil no entró a ese engendro, como elemento informativo considerable si se estimara menor que huyeron de él Bolivia, Ecuador y Venezuela. Y si tampoco alcanzase eso para mensurar su nula o escasa influencia, tómese nota de que ninguno de sus temibles dictámenes perjudicó a país alguno. Si a Repsol se le ocurriese ir al Ciadi y de acuerdo con los antecedentes comprobados, se calcula que, entre el tiempo que llevará pasar por los tribunales argentinos y las apelaciones españolas, andaríamos más o menos por 2020.
- Se afecta la seguridad jurídica de una empresa española, con todo lo que ello podría significar no sólo en términos de intercambio comercial sino también de relaciones institucionales, perjuicio para los españoles de a pie y, ergo, para la amistad entre los pueblos.Repsol es una multinacional, no una empresa española. Y respecto de las necesidades de la inmensa mayoría de los ibéricos, la voracidad y ganancias de la empresa tienen que ver con el pueblo español lo mismo que el culo con la llovizna. Leamos lo escrito por el colega Oriol Malló Vilaplana, en el sitio Público.es: “La llamada reconquista económica española de América latina, iniciada en 1991 con la privatización de grandes empresas públicas argentinas, supuso la irrupción de un nuevo grupo de poder en dicho territorio. Gracias a la cooptación, la corrupción y la seducción, el cartel español ha monopolizado mercados de obras públicas, agua, energía, turismo, medios y telecomunicaciones. La nueva elite neoliberal, formada al calor de Salinas de Gortari, Menem o Fujimori, tomó como bandera la democracia oligárquica española y su milagro económico, hoy en ruinas, mientras Felipe González piloteaba este proyecto de desembarco imperial bajo cobertura política y financiera de los Estados Unidos. Así emergieron, en los ’90, las poderosas redes de la hispanidad que son, hoy, el principal ariete contra el cambio y la soberanía de las Américas (...) El apoyo larvado al golpe de Estado empresarial contra Hugo Chávez en 2002, o la intervención directa en las elecciones mexicanas de 2006 para evitar el triunfo del candidato de centroizquierda Manuel López Obrador (demuestran que) el cartel español construye y reconstruye la historia jamás contada de los nuevos conquistadores, sus aliados locales y los verdaderos amos de la pinza Madrid-Miami”. En el mismo sitio, bajo título de “Por qué España agachará la cabeza con YPF”, David Bollero explica que “España por sí sola no podrá hacer nada. No tiene el peso internacional para hacer ello. Estamos hartos de comprobarlo y esta cuestión no será distinta. Por eso el gobierno busca desesperadamente apoyos externos, habiendo encontrado únicamente el de México. El resto son ambigüedades, puesto que la misma Unión Europea ya habla de conflicto bilateral y la Comisión Europea ha reconocido que ‘la UE no tiene actualmente ningún instrumento legal que invocar a este respecto frente a la Argentina’. Tan sólo podría ejercer presión, pero al borde del colapso del euro. ¿Le conviene? O, sencillamente, ¿se atreverá?”. Y termina: “Tras la actitud de gallito peleón, España terminará por agachar la cabeza en el asunto de YPF. Y, siendo honestos, es lo que nos toca. Queríamos capitalismo y nos han dado dos tazas. Nadie es rico si no es a costa de otro. Es una máxima que igual sirve para el ámbito doméstico como empresarial, o de relaciones internacionales. Y cuando las tornas se dan vuelta, escuece; pero hay que apechugar porque es el estadio original que nos corresponde. Todo lo demás, artificio”.
A esta altura de la nota, viene quedando afuera –sólo por ejemplo– observar o refutar que los Kirchner fueron noventísticamente decisivos para aprobar la privatización de YPF, o bien que se engulleron remarcar a su tiempo lo que ahora denuncian. ¿Es que siempre es tarde para hacer las cosas? ¿Es que siempre importa más de dónde se viene que hacia dónde se va, o que si es por eso jamás sería posible acometer una acción de gobierno sin que sea condenada? También queda afuera un Axel Kicillof que según los medios de la ultraoposición pareció estar más en una asamblea universitaria que frente a una comisión senatorial, como si nos hubiera ido mejor con los modositos que a lo largo de la historia respetaron la oratoria circunspecta. Y como si, al margen de apreciaciones retóricas, no hubiera tenido un desempeño que dejó sin argumentos a los interpelantes. Más todavía: queda afuera si se podrá demostrar que, además del acto épico de haber recuperado la más estratégica de las empresas, además de haberse animado a lo que ya no se soñaba ni con largas líneas de fiebre, sabrán sacar el petróleo y alterar el paradigma energético. Queda afuera de dónde saldrá la plata y qué intereses afectarán para que salga.
Puede, en principio, quedar afuera el desarrollo de todo eso; o remitirlo a algunas pocas oraciones como las precedentes. Pero ocurre que primero es imprescindible desmontar las pelotudeces, tilingas o corporativas, de que se vale el enemigo para asustar a la gente.

martes, 3 de abril de 2012

Martes 03 de abril del 2012 Política Rafael no participará en Cumbre de las Américas QUITO

El presidente Rafael Correa no volverá a las reuniones de la Cumbre de las Américas mientras sea jefe de Estado, porque Cuba fue excluida de la cita que se realizará la próxima semana en Cartagena (Colombia).

El anuncio lo dio ayer el subsecretario de Comunicación de la Presidencia de la República, Patricio Barriga. Leyó la carta que Correa le envió a su homólogo colombiano, Manuel Santos, quien hizo la invitación.

“…Después de haber reflexionado detenidamente, he decidido que, mientras sea presidente de la República de Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las Américas hasta que se tomen las decisiones que la patria grande nos exige”.

Correa agradeció, sin embargo, la reiterada invitación de Colombia, pero se excusó de manera permanente porque se excluyó a Cuba de esas citas.

“Una vez más este país hermano no ha sido invitado. Por definición no puede denominarse Cumbre de las Américas a una reunión de la cual un país americano es intencional e injustificadamente relegado”, prosiguió Barriga con la lectura. Este funcionario se limitó a difundir la carta y no respondió preguntas.

De acuerdo con los argumentos presentados por Correa en la carta remitida a Santos, “se ha hablado de falta de consenso (de los demás países para no admitir a Cuba), pero todos sabemos que se trata del veto del países hegemónicos; situación intolerable en el siglo XXI”.

Se refirió a que en esas cumbres se “soslaye temas como el inhumano bloqueo a Cuba, así como la aberrante colonización de las islas Malvinas, las cuales han merecido el rechazo casi unánime de las naciones del mundo”.

Y expresa que “jamás buscaríamos ocasionar el más mínimo problema ni a su gobierno ni a nuestra querida Colombia. Se trata, como decía Bolívar, de sentir verdaderamente que la patria es América y, en algún momento, comenzar a denunciar y enfrentar con fuerza estas, repito, intolerables y hasta aberrantes situaciones”. 

Correa se refirió además a “la ineficaz estrategia de lucha contra el problema mundial de las drogas, la profunda transformación del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, hoy celador de intereses ajenos a sus principios fundacionales; la vigencia de una verdadera libertad de expresión que no se encuentre reducida a los intereses de los negocios dedicados a la comunicación social o la completa supremacía del capital sobre los seres humanos, como lo demuestra la crisis hipotecaria en España, que afecta a centenares de miles de ciudadanos, entre ellos, muchos migrantes latinoamericanos”.

Y para completar su excusa, indicó que espera que la ausencia de Ecuador sea “una cordial invitación a debatir lo esencial y actuar en consecuencia”.

Así, Ecuador se despide de esos encuentros internacionales, en donde los jefes de Gobierno debaten asuntos comunes de política
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