laorejagigante

laorejagigante
http://4.bp.blogspot.com/-sOEqDCn6H8w/Tkpt0FergQI/AAAAAAAAAAw/nlegFnuT0Y8/s760/orejon.jpg

sábado, 25 de agosto de 2012

Qué quiere decir Assange


 Por Sandra Russo
De una manera que no deja de ser asombrosa, tomando un rumbo cada vez más verosímil pero a través de caminos impensados, día a día se suceden hechos políticos que confirman el fin de un ciclo y el principio de otro. Esta semana se linkearon entre sí dos contenidos de la agenda mundial: por un lado, Julian A-ssange emergió como algo más que el ha-cker platinado que le dio a Estados Unidos uno de sus peores dolores de cabeza, difundiendo las enaguas mal cosidas de su política exterior. Assange, lo que le sucede y lo que le sucederá, ya es un símbolo de la libertad de expresión que surge de los nuevos soportes y coyunturas históricas y que todavía no alcanzamos a conceptualizar, disciplinados como fuimos para creer que la libertad de prensa es eso que defiende la SIP.
Por el otro, el Ecuador que le dio asilo político a Assange es el país que emerge de una región emergente, unida como nunca atrás de algo que puede caracterizarse de muchas maneras pero que, en una línea más descriptiva que adjetivadora, puede llamarse “autodeterminación”. Precisamente eso que tanto Gran Bretaña como algunos vistosos sectores de opinión locales pretenden para los kelpers, la autodeterminación, lo lleva adelante una región enorme, multiétnica, pluricultural, rica en recursos estratégicos, en puja constante con lo que lleva adelantando y lo que tiene pendiente, que por primera vez crece sin que crezca la desigualdad, con gobiernos de derecha y de izquierda pero todos elegidos democráticamente, y que han decidido darse la oportunidad de ser juntos un actor económico relevante, y de tener, en consecuencia, voz y voto en el juego mundial.
Que el ALBA y la Unasur hayan reaccionado tan rápido para respaldar a Ecuador, sobre cuya sede diplomática Gran Bretaña no tuvo empacho en mandar los rayos y centellas de la amenaza de la violación –relativizando el tratado de Viena por una reglamentación posterior, de 1987, basada en un incidente armado en la Embajada de Libia–, en principio no dice más que eso que afirmó indignado el canciller ecuatoriano: “Por si no se enteraron, ya no somos colonia”. A nivel regional hay gobiernos que de distintas maneras construyen poder popular, aliados con gobiernos de derechas con más cintura política y más banderas en alto que las derechas locales. Gran Bretaña fue tan lejos y tan inercialmente soberbia que le dio a Ecuador su primera victoria diplomática: puede que algunos países latinoamericanos no comulguen ni con el ALBA ni con la Unasur, pero será difícil encontrar a alguno que no comprenda la gravedad y la subestimación que surgen de esa amenaza de asalto a la embajada.
En su mensaje de agradecimiento en el balcón de Londres, Assange nombró dos veces a la Argentina. Probablemente no haya sido un deseo de insistencia, sino más bien el producto de dos listas de apoyos superpuestas. Pero no dejaba de ser impresionante ver salir de la boca del platinado, uno por uno, los nombres de la región a la que desde los centros de poder global se intenta doblegar otra vez, a través de golpes institucionales o pulseadas de mercado. Esos mismos países sobre cuyos presidentes, caracterizados como tiranillos populistas –si en lugar de eso describieran sus políticas, posiblemente sus pueblos advirtieran más rápido que hay vida fuera del neoliberalismo–, escriben a diario despectivamente los editorialistas de los grandes medios.
Tampoco dejaba de ser asombroso como, en una voltereta política de esas que sólo proveen las coyunturas, las imposibles de planificar, allí estaba él, el tipo que obtuvo y difundió los cables secretos entre el Departamento de Estado y sus embajadas en todo el mundo, y este lado del mapa en el que estamos librando batallas culturales hace años. Pero el caso Assange permite ver en perspectiva. La pelea doméstica es apenas un capítulo de la pelea global por un mundo distinto, viable para las mayorías.
Las noticias vinculadas con el asilo político que Ecuador le otorgó a Julian A-ssange reeditan en los grandes medios mundiales la banalización que esos mismos medios hicieron cuando tuvieron acceso a la primera tanda de los documentos de Wikileaks. En ese momento, en la Argentina, el cable más difundido y sobre el que giraron coberturas enteras fue el perfil psicológico de la Presidenta de la Nación que le fue requerido a la embajadora Vilma Martínez. Ahora, hemos consumido larguísimas peroratas sobre si la Embajada de Ecuador en Londres tiene o no tiene garaje, y hemos leído que es el presidente Rafael Correa el que “desafía” a Gran Bretaña y a Estados Unidos –ése fue el título literal de El País de España–. Faltaba que dijeran que “tiene el tupé”.
No son pocos los observadores que han mirado esa escena y han percibido en ella un nuevo giro de sentido en ciernes, que tampoco será fácil de advertir desde aquí, porque ese giro implica un salto de capital simbólico a favor de la región que, como ha dicho hace ya años el propio Correa, aspira “a que dejemos de querer ser la Suiza de los Andes, y esperamos el día en que Suiza quiera ser la Ecuador de los Alpes”. Incluir el derecho a la información y el conocimiento libre suma en esa línea. En el diario español Público, el politólogo de la Universidad Complutense Pablo Iglesias Turrión escribió esta semana que el caso Assange se ha dado vuelta. Assange, dice, “ya no es un peligro por haber publicado documentos secretos del gobierno de los Estados Unidos o por haber dejado a la vista la corrupción y la hipocresía de la política interna de las grandes potencias. Hoy Assange es peligroso por otra cosa. Si algún efecto está teniendo su presencia en la Embajada de Ecuador en Londres es el de hacer crecer exponencialmente el prestigio de Ecuador y de las democracias latinoamericanas que lo apoyan. Y créanme que en tiempos de crisis como los que vivimos con la legitimidad de los regímenes políticos europeos en horas bajas, que América latina se cuelgue la medalla de oro de la democracia tiene su importancia”.

NADA. LIGIA PIRO.wmv

Piazzolla - Agri - Los pájaros perdidos

jueves, 23 de agosto de 2012

eBook Exodo Jujeño

El éxodo jujeño

El 23 de agosto de 1812 el ejército patriota a las órdenes del general Manuel Belgrano comienza el heroico éxodo   
del pueblo jujeño en dirección a Tucumán. Ante la inminencia del avance de un poderoso ejército español desde el norte al mando de Pío Tristán, el 29 de julio de 1812, Belgrano emite un bando disponiendo la retirada general. La orden de Belgrano era contundente. Había que dejarles a los godos la tierra arrasada: ni casas, ni alimentos, ni animales de transporte, ni objetos de hierro, ni efectos mercantiles. Para recordar este heroico episodio transcribimos a continuación el bando de Belgrano y unos fragmentos del libro
 Jujuy. Apuntes de su historia civil.
Fuente: Carrillo, Joaquín, Jujuy. Apuntes de su historia civil, Universidad de Jujuy, Jujuy, 1989, pág. 142-149.
Los días fastos en que el pueblo conmemoraba los sucesos nacionales habían ya sido cambiados. (…) En vez del natalicio de los reyes, comenzaba a marcarse en el calendario popular la festividad nacional del 25 de mayo, día de libertad y de esperanzas. Jujuy debía celebrarlo con pompa y solemnizarlo con una ceremonia memorable, que cumplió con entusiasmo sin igual en los períodos de sus glorias y sus trabajos. El 25 de Mayo era ocasión de reanimar con formalidades tocantes el espíritu que había comenzado a levantarse con la marcha del ejército sobre los territorios antes abandonados. El sentimiento patriótico de Belgrano tuvo fecundidad en la invención de una ritualidad patriótica para herir el corazón de los pueblos y retemplarlos en la fatiga, sublimándolos para el sacrificio en el ardor de las más rudas batallas.
Aquel día (25 de mayo de 1812) el ejército apareció de pie, en formación, cuando el horizonte, tiñéndose del albor esparcido por los rayos del sol naciente, parece abrirse como inmensa cortina, para que desperado el orbe eleve sus cánticos: en aquel momento resonó en la plaza municipal de Jujuy un himno enfático al Dios de la Libertad de América. Lo entonaba aquel pueblo cuyas masas alternaban con las compañías en organizaciones del ejército de Belgrano, y de cuya fraternización en el culto patriótico de aquel día, debía nacer la común resolución de mantener el juramento de ser libres. (…)
Aquel pueblo, que así se estremecía de júbilo, que por la multitud agrupada dejaba escapar las aclamaciones generales, y que por sus autoridades y Cabildo transmitía al jefe su incontrastable resolución de arrostrar el conjunto de los sacrificios que la causa imponía, aquel pueblo llenaba las cuadras designadas a sus bisoños soldados ciudadanos, con que se organizaba el Regimiento Nº 6, y cuya bandera, bendecida el 25, fue también mandada ocultar por el Gobierno. Belgrano la guardó con cariño para legarla al pueblo de Jujuy el día en que fuese coronada por los laureles de la victoria.
Cochabamba caía, cuando en Jujuy se enarbolaba y bendecía la bandera argentina, y se rehacía un tanto aquel ejército, aumentado por el número 6 de jujeños.
Manifiesto era que el itinerario de Goyeneche sería el día después de su triunfo sobre el pueblo de Cochabamba, el que lo condujese hasta los fogones del campamento de Belgrano, o a los tesoros abandonados de las provincias del valle argentino. Terminaba julio, y las avanzadas enemigas eran seriamente reforzadas. A los patriotas les vinieron también algunos fusiles, con los que prepararon a hacer algo, siguiendo a su jefe, que prefirió una retirada, como lo ordenaba el gobierno, y el abandono al enemigo de las poblaciones y ciudades de Jujuy y Salta. Pero no fue tan solo una retirada militar; ordenó un abandono del país a todos sus habitantes; un levantamiento de todo objeto de recursos, o su destrucción, si no era fácil su transporte.
El bando con que precedió su marcha retrógrada fue terrífico e hizo estremecer de ansiedad y amargura a la sociedad de Jujuy. Lo insertamos íntegro por su originalidad, y efectos que produjo.
Bando de Belgrano
“Don Manuel Belgrano, general en jefe…  Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.
”Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.
”Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores a la patria.
”Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
”Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.
”Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos.
”Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.
”No espero que haya uno solo que me dé lugar para poner en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.
”Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.
Manuel Belgrano
Apenas se lee sereno aquella orden tremenda lanzada contra todo habitante, que sin distinción alguna, debía obedecerla o perecer. El terror del bando hizo su efecto, y como el general se prometía; no encontró resistencias para ser cumplido. (…)
El patriotismo y decisión hizo llevaderas las penurias de la emigración próxima; y “hasta las mujeres se ocupaban de construir cartuchos y animar a los hombres”, como dice también el historiador Mitre.
No se emprendió la marcha sino cuando se había preparado todo y el enemigo se encontraba próximo, adelantando sus partidas sobre las últimas guardias de las fuerzas que habían estado en Humahuaca. Estas sin perder formación, sufrieron la picada que las orgullosas partidas realistas les hacían y atravesaron por las inmediaciones de la ciudad sin que ni se les permitiese a los oficiales detenerse con cualquier objeto un solo momento en las casas de la población. El grueso de la columna había marchado el 23 y la vanguardia, convertida en retaguardia, pasaba en la tarde de ese día. Belgrano fue el último que abandonó la ciudad en la noche, incorporándose a las fuerzas antes del día siguiente. El enemigo se posesionó de aquella solitaria ciudad en medio de su total abandono. Estaba desierta y desmantelada, y espantado del aspecto tristísimo de aquellos hogares desamparados y de aquellas calles mudas y tristes, después de la agradable animación de otros tiempos, escribía el jefe Tristán a Goyeneche: “Belgrano es imperdonable por el bando del 29 de julio”. Cuando pasó sus ojos sobre aquel ultimátum le calificó de “bando impío”.
Artículos relacionados:
btnBiografía de Manuel Belgrano
btn20 de junio de 1820 - Día de la Bandera
btnManuel Belgrano sobre las causas de la destrucción o la conservación y engrandecimiento de las naciones
btnBelgrano y el Reglamento para el Régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 Pueblos...
btnEl éxodo del pueblo jujeño
btnEl proceso a Belgrano
btnManuel Belgrano contra la guerra civil
btnManuel Belgrano: la actualidad de su pensamiento
btnManuel Belgrano Autobiografía
btnManuel Belgrano Cronología
btnDías finales de Manuel Belgrano
btnInfografías - 20 de junio de 1820 - Manuel Belgrano - Aniversario de su muerte
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

miércoles, 15 de agosto de 2012

El neoliberalismo metió la cola Stella Maris Biocca, especialista en derecho internacional, advierte que la reforma a los códigos sigue atada a las reglas del neoliberalismo. “Consagra la privatización de las reglas, no es coherente con un proyecto que, en lo demás, es progresivo y de avanzada.”


 Por Raúl Dellatorre

El anteproyecto de reforma y unificación del Código Civil y del Comercial, presentado al Senado de la Nación, “es un cambio imprescindible, necesario, progresivo en tanto amplía los derechos de las personas, eliminando todo tipo de discriminaciones, con una mirada de avanzada en todo lo relativo a los derechos civiles; pero en materia de normas específicas de derecho internacional privado, introduce los instrumentos más caros y eficaces del neoliberalismo, reduciendo la actuación del Estado aun en las relaciones jurídicas en las que el Estado es parte”. Quien lanza la advertencia es nada menos que una especialista en Derecho Internacional, Stella Maris Biocca, que ejercitó la docencia en la materia durante 37 años en las universidades de Buenos Aires y de La Pampa, actualmente directora del Doctorado de Derecho Internacional de la Universidad de Morón. Además, al formular la crítica al anteproyecto, se identifica con quienes creen que los cambios logrados por el actual modelo económico deben fortalecerse con reformas estructurales, en las que Argentina presenta una gran debilidad. “Lo preocupante es que quienes asesoraron en este punto para la redacción de la reforma son los profesionales que actúan como soporte legal del neoliberalismo; con tantas propuestas de neto corte progresivo en materia de derechos civiles, estas formulaciones neoliberales en el mismo proyecto pasaron inadvertidas, aunque en la práctica consagran en muchos sentidos la privatización de la Justicia.”
–¿Por qué sostiene usted que el anteproyecto contiene instrumentos que son “la privatización de las reglas jurídicas”? ¿En qué se fundamenta?
–En materia jurídica, en la actualidad hay dos grandes corrientes, que son el soporte legal del neoliberalismo, una, y la otra es la que otorga al Estado un rol regulador y de intervención frente a las distorsiones del mercado. Digo que la primera corriente defiende instrumentos que son la privatización de las reglas porque piensan todas las relaciones jurídicas internacionales sometidas al derecho privado. Y, por tanto, excluyentes de la jurisdicción nacional y de la ley dictadas por el Estado, aplicable a las relaciones que tengan alguna vinculación con su territorio. En suma, cualquiera sea el lugar donde se desarrolle la relación jurídica –un contrato, una asociación, la prestación o venta de un bien o servicio–, las partes pueden elegir la ley que se aplique, de cualquier otro Estado, aunque en este último se haya legislado sobre relaciones jurídicas diferentes.
–Lo que dice me hace recordar los juicios ante el Ciadi, un tribunal ajeno al país, de empresas extranjeras que habían contratado con el Estado para la prestación de un servicio público...
—¡Es que es precisamente eso! Volvemos a caer en el sistema neoliberal, la preeminencia de los Tratados de Protección de Inversiones (TPI), que en definitiva son los que llevan a darle jurisdicción al Ciadi. Igual en temas como la refinanciación de la deuda, los conflictos se dirimen en tribunales internacionales. ¿Qué legislación va a elegir un inversor de afuera, si siempre las legislaciones de los países más poderosos están hechas para defender a sus capitales, de los cuales son exportadores? Si, además, enfrente tiene a países receptores de capitales extranjeros con legislaciones muy débiles en la materia. Lo más preocupante es que esto, que hasta ahora era una renuncia a la jurisdicción en temas de inversión, ahora se generaliza por una reforma al Código que lo convalida.
–¿Quiere decir eso que estaríamos peor que en los ’90?
–En este punto, sí, es un retroceso, porque la reforma consagra la absoluta libertad de las partes para pactar la jurisdicción en cualquier tipo de contrato. Usted se dará cuenta de que esto no guarda coherencia con el proyecto en que está inmerso, que es muy progresivo en relación con el derecho de las personas. Esto último hizo, me parece, que la atención se volcara hacia ahí y pasara inadvertido para la mayoría lo que se estaba concediendo en materia de derecho internacional. Fuera de alguna observación que hizo Horacio Verbitsky en sus notas, el tema pasó de largo.
–¿Cómo se hace para abrir un debate del tema?
–Hemos hecho llegar la formulación de algunas propuestas para cambiar artículos clave del Código, que espero que la Comisión Bicameral las tome en cuenta para estudiarlas. Sé que el propio Ejecutivo hizo algunos cambios al anteproyecto original, que algo han mejorado, pero no es suficiente para evitar el riesgo de que los grandes esfuerzos que se han hecho para avanzar con un modelo económico en el que el Estado va recuperando su rol de regulador del mercado tengan que retroceder frente a la imposición de normas de derecho internacional. Esta es una materia en la que no son tantos los especialistas y los que fueron convocados para la reforma del Código son precisamente los que se inscriben en la línea de la corriente neoliberal. Y se incurre en este error porque siempre se inculcó que las reglas de derecho son neutras. Y el peligro está ahí, esto es falso. Acá hay dos grandes corrientes de pensamiento, en donde una defiende un neoliberalismo a ultranza, sin Estado, y otra que favorece la defensa del interés público a través de la acción del Estado.
–Déjeme llevarla a algún ejemplo concreto. Usted cuestionó el sistema de arbitraje, que el anteproyecto también consagra como una herramienta eficaz de resolución de conflictos.
–Sí, la cuestioné. Porque consagra el arbitraje para cualquier tipo de conflictos, no importa cuáles sean las partes. Se dice que el arbitraje es más eficaz que el proceso judicial porque es más rápido y económico. Y es falso. Está probado que no es más rápido y el arbitraje hay que pagarlo, no es gratuito. En cambio, “la ventaja” que tiene para quienes lo defienden es que equivale a la privatización de la Justicia. Normalmente, un listado de árbitros está compuesto por abogados que aportan los grandes estudios, los principales consorcios del sector, y en general se trata de los mismos profesionales que defienden o asesoran a las grandes empresas. Entre un particular y una empresa que son llevados a arbitraje, ¿quién se cree que va a conocer más en detalle quién es y qué piensa cada árbitro propuesto? El particular puede elegir porque le gusta el apellido o porque le suena que es un profesional prestigioso. Pero no tiene ninguna garantía de objetividad ni equidad, cuando el conflicto es entre partes “desiguales”. Es lo mismo que el Ciadi, los árbitros de una causa contra el Estado argentino solían ser los abogados querellantes de otra causa contra el Estado argentino. Seguir fomentando sin más trámite el arbitraje, es decir sin ningún tipo de control judicial o sometido a restricciones, juega a favor de los poderosos.
–Este concepto de la privatización de las reglas, que se les “ha pasado” a quienes trabajaron este proyecto, ¿ha tenido algún tipo de debate o cuestionamiento a nivel internacional?
–El paradigma del uso de este criterio del neoliberalismo, como le decía, son los Tratados de Protección de Inversiones y la sujeción de los conflictos al Ciadi. Pero hay un especialista francés en derecho internacional, François Rigaux, que hizo un planteo muy interesante al respecto. Los países industrializados –dice él–, para obtener la máxima protección de sus intereses, exigen a los países de recepción una total privatización de las reglas, las que así les resultan apropiadas y ventajosas, convirtiendo al derecho internacional en un artilugio que permite universalizar la privatización del poder económico, que se complementa con las restricciones a la inmunidad jurisdiccional y la privatización de la Justicia a fin de afianzar la concepción meramente privatista de las relaciones económicas. Estos principios solo se aplican a los Estados débiles, a los periféricos y a los que, como Argentina, tienen una escuela internacionalista dominante en este sentido desde fines del siglo XX. La privatización es funcional a la globalización hegemónica, le resta poder decisorio en lo político, jurídico y económico al Estado. Sería muy grave que los reformadores del Código no lo advirtieran.

Correa decide si da asilo político a Assange El presidente ecuatoriano anunció que recibirá el miércoles los informes sobre el pedido que hiciera a su gobierno el fundador del portal Wikileaks y estimó que su respuesta sería anunciada esta semana. Si bien no adelantó su postura, reconoció que el australiano cuenta con "cierta simpatía" de su parte y aclaró que actuará "respetando a los países amigos

"Ojalá esta semana podamos tener un pronunciamiento", que será emitido "con mucha responsabilidad", dijo Rafael Correa, al tiempo que puntualizó que su respuesta de asilar o no la tomará "respetando los derechos de la persona que ha pedido" ese reconocimiento.
Hace días, el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, había dicho que la decisión sería tomada después de los Juegos Olímpicos de Londres, que terminaron este domingo, y que ésta buscará "garantizar los derechos, especialmente la vida y la integridad personal del señor Assange".
Julian Assange se refugió el pasado 19 de junio en la embajada ecuatoriana en Londres y solicitó asilo político por temor a ser extraditado a Estados Unidos desde Suecia por sus revelaciones de cables secretos del Departamento de Estado norteamericano. Las autoridades suecas le requieren por delitos sexuales.

“No han aprendido de la Argentina en Europa” Convocados por la Facultad de Ciencias Económicas, Joseph Stiglitz y la presidenta CFK cuestionaron el sendero económico elegido por Europa para salir de la crisis. El Nobel elogió la política argentina de crecimiento y la puso como contraejemplo de la europea.


 Por Javier Lewkowicz

“Los países de Europa no aprendieron de la Argentina. Y el resultado fue que para enfrentar la crisis aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente”, afirmó ayer el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, frente a un nutrido grupo de funcionarios, militantes y la propia Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, con quien compartió una disertación en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada sobre crisis de deuda. El economista elogió el rumbo de política que adoptó el Gobierno desde 2003 y criticó la postura neoliberal que explica la crisis de la deuda en Europa a partir de un excesivo gasto público, que propone salvar a los bancos y deprimir la demanda agregada. “Esto lo sabía Néstor Kirchner, cuando en las Naciones Unidas sostuvo que los muertos no pagan las deudas. Hacía falta crecer para pagar”, dialogó CFK con el Nobel.
Stiglitz es profesor en la Universidad de Columbia y se enrola en la corriente de los nuevos keynesianos. Desde el punto de vista teórico, se distingue de las posturas más ortodoxas porque subraya los problemas derivados de las imperfecciones del mercado y hace hincapié en la necesidad de la regulación estatal. Desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime y la creciente fragilidad en Europa, Stiglitz cobró protagonismo por criticar la salida que el neoliberalismo propone y se convirtió, junto con otro Premio Nobel, Paul Krugman, en referentes de la opción heterodoxa en el contexto actual. Ambos elogian la dinámica de la economía argentina desde 2002, que salió de la crisis con políticas expansivas y logró trasladar a los acreedores parte del quebranto que generó la convertibilidad, a través de la reestructuración de la deuda.
“Desde la década de 1980 ha habido más de cien crisis de deuda en todo el mundo. Pensábamos que los mercados funcionaban, pero lo cierto es que las ideas del Consenso de Washington estaban equivocadas. Esas recetas derivaron en serias crisis de deuda, con consecuencias brutales sobre las sociedades. En este tipo de crisis se tiende a criticar al que tomó prestado. Pero todos los préstamos tienen dos partes. El acreedor tiene tanta responsabilidad como el que toma prestado. Tal vez el acreedor es incluso más responsable”, analizó el economista, idea que luego retomó CFK, al afirmar que “el acreedor es el que tiene la expertise acerca de cuáles son los que pueden devolverle el dinero”.
“Después de la crisis argentina, se habló mucho de la creación de un esquema de desendeudamiento, un código de quiebra internacional. De modo similar a la Ley de Quiebras para el ámbito privado, un mecanismo de reestructuración de deudas soberanas. George Bush –ex presidente de Estados Unidos– vetó esa idea. Ahora el default está en el tapete otra vez, pero no en las economías emergentes, sino en Europa”, dijo Stiglitz.
El Nobel comparó algunos de los problemas que atraviesan las economías más débiles de Europa con la situación argentina en 2001/02. Mencionó entre las similitudes el alto nivel de deuda en relación con el Producto y la existencia de una paridad cambiaria fija. “Los países de Europa no están en una zona monetaria óptima. Son economías muy diferentes que procuran compartir una moneda. Con la unión monetaria, resignaron el mecanismo del tipo de cambio y la tasa de interés y no lo reemplazaron”, indicó. El economista afirmó que los problemas de deuda pública en los países de la periferia de Europa no fueron causados por un sobreendeudamiento estatal. Lo que sucedió, en cambio, fue que, ante la crisis, los gobiernos se hicieron cargo de las deudas del sector privado, en especial los bancos. “Los mismos dirigentes que culparon al gobierno fueron los que insistieron en que el Estado se hiciera cargo del problema de los privados”, completó.
“En Estados Unidos y Europa no seguimos las reglas capitalistas, porque tuvimos rescates masivos al sistema financiero. Los bancos aterrorizaron a los gobernantes, diciendo que sin rescates se habría acabado el capitalismo. Pero eso habría sido bueno, porque se hubiese terminado esa forma de mal capitalismo”, criticó el estadounidense. En la misma línea, CFK luego analizó que “lo que se está haciendo ahora, restringir el consumo y que la gente no tenga para comprarse la heladera, el auto o la casa, no es capitalismo. Hay una distorsión, se pasó de concebir en el eje a la producción para reemplazarlo por el capitalismo de banqueros”.
Stiglitz advirtió que el problemas de la deuda es el síntoma de distorsiones más profundos. “En gran medida, la crisis está causada por una estructura económica con fallas fundamentales. El formato actual, el diseño de la Eurozona, no funciona”, analizó. Al abordar la respuesta frente a la crisis, la similitud con Argentina se convierte en un contraejemplo. “No aprendieron de Argentina. Y el resultado es que aplicaron un conjunto de políticas que empeoraron las cosas rápidamente. Cuando empezó la crisis, Grecia tenía un nivel de deuda del 110 por ciento al PIB y luego pasó al 250 por ciento. Bajaron el Producto, matando a la economía y subieron la deuda a través de intereses altos”, enfatizó.
“Demasiados países respondieron a la crisis con políticas de austeridad. La lógica que utilizan es que la deuda es el resultado de gastar demasiado. Por eso, la solución es gastar menos. Sin embargo, España, por ejemplo, estaba en posición de superávit antes de la crisis. La debacle fue la que causó el déficit y no al revés. Europa está confundida con este tema de la austeridad. Generan un problema de falta de demanda agregada. Si recorta gastos el gobierno, baja la demanda y sube el desempleo. Como baja la producción, bajan los ingresos. La austeridad enlentece la economía. Los beneficios del ajuste fiscal son siempre una desilusión. No existe economía que se haya recuperado con austeridad”, indicó Stiglitz.
El Nobel explicó que “Argentina modificó el tipo de cambio y reestructuró la deuda para salir de la crisis. Si hubiera tomado sólo una de esas medidas, no lo habría solucionado. Para Europa es la misma lección”. Finalizó con otro elogio: “Argentina mostró que no fue fácil, pero que es posible responder a la crisis. Que si se gestiona este proceso bien, la economía tiene posibilidades de seguir adelante”.

Los profes se capacitan en TIC Docentes de todo el país cuentan con el primer ciclo de especialización en Tecnologías de la Información y la Comunicación. Dura dos años y es gratuito, para docentes de escuelas estatales y privadas. Hubo 28.500 inscriptos.


Por Eduardo Videla
De a poco, las nuevas tecnologías dejarán de ser un misterio para los docentes. A partir de hoy, más de 28 mil profesores de enseñanza secundaria, especial y de formación docente comenzarán a cursar el primer postítulo de especialización en Educación y Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Se trata de un ciclo de capacitación gratuito y semipresencial, para docentes de escuelas de gestión estatal y privada, y que dura dos años. Fue organizado por el Ministerio de Educación de la Nación, con la intención de achicar la brecha entre las aptitudes de estudiantes y docentes en el manejo de las nuevos recursos tecnológicos.
El programa de capacitación apunta a formar a los docentes para un manejo fluido de los recursos, como las netbooks del plan Conectar-Igualdad, pero también pretende instruirlos en temas tan atractivos como “producción de materiales audiovisuales, redes sociales, Internet, gestión de radios digitales, sistemas de edición digital y utilización de imágenes y sonidos obtenidos de un teléfono celular”, explicó a Página/12 la directora del Instituto Nacional de Formación Docente, Verónica Piovani.
El postítulo no sólo está destinado a profesores de enseñanza secundaria y especial, sino también a directores, supervisores, bibliotecarios y preceptores. “En lo personal, lo que me interesa es cómo vamos a formar a los docentes para el uso de las nuevas tecnologías”, dijo a este diario marcos Varettoni, profesor de Matemática a cargo de la dirección de un instituto de formación docente en Ayacucho, provincia de Buenos Aires. “Es que las netbooks ya están en muchos colegios, pero hasta ahora faltaban herramientas y espacios de formación para los docentes”, destacó.
El postítulo será inaugurado oficialmente hoy al mediodía por el ministro de Educación, Alberto Sileoni. “Con esta especialización asumimos la responsabilidad de brindar un espacio de formación y reflexión con rigor académico, que permita enriquecer las prácticas institucionales y la utilización de las TIC en la tarea educativa cotidiana”, argumentó el ministro.
El programa del postítulo tiene una duración de 400 horas reloj, de las cuales 280 son virtuales y 120 presenciales. Las virtuales consisten en la participación en foros de intercambio, lectura de bibliografía y aprobación de trabajos prácticos. Las presenciales, en trabajos de campo, actividades de integración en el aula y la aprobación de dos seminarios intensivos, que se llevarán a cabo en febrero, para que no se vea afectada la tarea de los docentes en tiempos de clase.
“Como incentivo, el postítulo ofrece puntaje para la carrera docente y tiene validez nacional”, aclaró Piovani. Los cursos o seminarios de capacitación en TIC que se hayan hecho previamente y sean equivalentes a algunos de los módulos, serán acreditados. Y al aprobar las primeras 200 horas recibirán una acreditación intermedia de Actualización Académica.
De los 28.500 docentes inscriptos hasta ayer, la mayoría pertenecen a la provincia de Buenos Aires, 6664, mientras que 4062 son de Santa Fe, 2124 de Córdoba y sólo 906 de la ciudad de Buenos Aires. “Los módulos fueron redactados por especialistas reconocidos y estarán a cargo de coordinadores con mucha experiencia. En tanto, habrá unos 350 a 400 tutores. Tenemos un equipo federal que se distribuirá en las distintas provincias”, puntualizó la directora del INFD.
En total, ya son 207.950 los docentes y dos millones los estudiantes de todo el país que cuentan con netbooks del plan Conectar-Igualdad. Si bien existen guías de trabajo para los docentes, su utilización se hace complicada especialmente para los profesores con mayor antigüedad, menos habituados al uso de nuevas tecnologías. “Nos parece fundamental apuntar a un acercamiento de los docentes con el mundo de los jóvenes”, destacó Piovani.
El postítulo de Especialización Docente de Nivel Superior en Educación y TIC fue creado por resolución 856/2012 del Ministerio de Educación. Está destinado a docentes de nivel secundario, educación especial y formación docente (donde se forman a maestros y profesores de educación secundaria y especial) que ya están en el sistema, a los que están inscriptos como aspirantes a cargos y a los residentes. “El año próximo, en febrero, empezará un nuevo cuatrimestre, con nuevos inscriptos”, adelantó Piovani.
Para el acto de hoy, además de Sileoni y la titular del INFD, participarán el secretario de Educación, Jaime Perczyk, y muchos de los docentes que se inscribieron al postítulo

La teoría de la cooperación y Tosca

 Por Adrián Paenza
Es curioso cómo en las oficinas lentamente desaparecen las hojas de una resma o las biromes o los lápices o las cucharitas para el café... en fin, los elementos comunes, y no muy caros, que solemos compartir con nuestros compañeros de tareas. Digo que es curioso cómo, a medida que va pasando el tiempo, más allá del uso normal, las cantidades empiezan a bajar... más de lo esperable, más de lo que se debería estar consumiendo por razones de trabajo. Es así: ¿quién va a notar que falta una birome que otro terminó llevando a su casa? ¿Quién terminará advirtiendo que se ha usado mucho más papel del previsible?
Estos ejemplos, menores por cierto, terminan poniendo en evidencia que cuando se trata del bien común no siempre estamos dispuestos a cooperar. Evito poner ejemplos más desagradables, pero imagine lo que sucede en los baños públicos y tendrá una idea más o menos clara de lo que estoy hablando.
La Teoría de Juegos, una rama de la matemática que ha tenido un auge sorprendente en las últimas décadas, se ocupa de estudiar situaciones del tipo que figuran más arriba. Por supuesto, no me refiero a problemas triviales, sino a cuestiones que pueden desatar un divorcio o incluso una guerra. La idea no es decidir quién es el que tiene razón, sino buscar un acuerdo que deje “satisfechas” a las partes. Por supuesto, en un mundo ideal, cada uno de los contendientes querría quedarse con todo. Pero así no funciona la vida real. No se trata de discutir quién rompió las promesas que hizo, quién fue el que hizo trampa... Se trata de encontrar la mejor estrategia para que todos no salgan perdiendo “todo”.
Hay una parte de la Teoría de Juegos que exhibe los beneficios de la colaboración antes que la competencia, la cooperación antes que la confrontación. ¿Por qué no queremos cooperar? ¿Por qué nos cuesta tanto ceder una parte para el beneficio del todo? Está claro que nacemos egoístas. Basta ver lo que sucede con la conducta de los niños (como nos pasó a todos, estoy casi seguro, a usted y a mí): en cuanto alguien nos pide que compartamos un juguete (ni hablar con una hermana/hermano) se generan un drama y un escándalo. Recuerdo cuando mi padre me regaló mi primera pelota, yo me la llevé a mi habitación para jugar solo. Según me cuentan, me costó mucho entender que la pelota era para que jugáramos todos con ella.
La cultura nos hace aprender a ceder. Pero, esencialmente, uno no quiere compartir. Los niños quieren todo para ellos y en el momento que ellos lo deciden. Tolerar o coexistir con una frustración es quizá la parte más importante y difícil de cualquier aprendizaje. Convivir en sociedad obliga a ceder todo el tiempo. Un extraordinario ejemplo lo presenta Garrett Hardin en un trabajo del año 1968 llamado Tragedy of the Commons (“La Tragedia de los Comunes”), en donde un grupo de pastores comparten una porción de tierra para hacer pastar sus vacas. Cuando cada uno de ellos consigue una vaca más, la incorpora al grupo de vacas que están en el predio. Naturalmente, cada pastor usufructúa de los beneficios de cada vaca extra, pero al mismo tiempo, al aumentar la población de vacas, como la incorporación no está regulada y todos sacan provecho del bien común, las vacas son cada vez más, cada vez tienen menos pasto, cada vez comen peor, hasta que ya no alcanzan más los alimentos. No es que ninguno haya querido adrede afectar el bien común, sólo que la falta de cooperación terminó obrando negativamente en contra de todos.
Llevarse una birome o una resma de papel o cualquier equivalente suena entre gracioso y pueril como ejemplo, pero si uno lo cambia por tierra, zona pesquera, petróleo, árboles, etc.. entonces la situación tiene otra cara. La Tragedia de los Comunes ofrece el costado destructivo cuando algunos cooperan, pero otros piensan en forma egoísta para mejorarse individualmente y no protegen el bien de todos. Si uno cruza la línea buscando su beneficio personal, es poco probable que afecte en forma sustancial el interés de todos, pero, a medida que cada uno va cruzando la valla, advirtiendo que aquellos que “trampean” a la cooperación lo hacen sin que medie ningún castigo y se benefician por encima del promedio de la población, la situación se transforma en inestable y todos pierden.
¿Cuántas veces, en la vida real, nos vemos involucrados en una disputa, en un dilema en el que creemos tener toda la razón y sin embargo no nos queda más que aceptar un compromiso a “mitad del camino”? El fastidio que eso genera nos empuja a no pensar con claridad o directamente a no pensar. Las decisiones las tomamos impactados por la emoción que termina distorsionando incluso nuestro mejor interés. Sería mucho mejor coordinar una estrategia que nos permita optimizar el resultado, pero es muy difícil de conseguir porque requiere algo así como “pactar con el enemigo” o con el “supuesto” enemigo: es preferible cooperar.
¿Difícil, no? Pero cuando las dos partes usan la misma “lógica”, es posible no perder todo, sino llegar a un compromiso. Sin embargo, si las dos partes que se oponen prefieren “ganar todo”, lo más probable es que “se queden sin nada”.
Hay un ejemplo clásico que ha sido recogido y reconocido largamente por la literatura. No importa cuán cercano o lejano esté usted de la ópera. Estoy casi seguro de que alguna vez escuchó hablar de Tosca. No importa tampoco que usted no conozca el argumento y por eso quiero hablar de él brevemente en estos párrafos y mirar cómo Puccini, cuando la escribió, debió haber tenido en cuenta varios aspectos de lo que hoy se llama la Teoría de Juegos.
Justamente Tosca es el nombre de la heroína. En un momento determinado se enfrenta a una decisión desesperada: su amante, Cavaradossi, ha sido condenado a muerte por Scarpia, el corrupto jefe de la policía. Scarpia tiene la idea de quedarse con Tosca no bien Cavaradossi muera acribillado. Así las cosas, casi sin proponérselo Tosca queda a solas con Scarpia. El policía tiene un plan preconcebido. Le propone a Tosca un trueque: si ella acepta acostarse con él, Scarpia se compromete a que el batallón que habrá de fusilar a Cavaradossi la mañana siguiente use balas de fogueo, algo así como un “simulacro de fusilamiento” que, en realidad, terminaría salvándole la vida al condenado a muerte. Tosca duda. ¿Qué es lo que le conviene hacer?
Mientras piensa el camino a seguir, Tosca advierte que arriba de la mesa hay un cuchillo. Eso le permite especular con la posibilidad de ganar en los dos frentes: aceptar la propuesta de Scarpia, esperar que él dé la orden para “simular” el fusilamiento, pero cuando lo tenga cerca le clavará el puñal hasta matarlo.
Lamentablemente para ella, Scarpia había pensado lo mismo. Es decir, ideó una estrategia que le permitiría a él quedarse con todo: tendría su encuentro amoroso con ella, pero nunca daría la instrucción a la que se había comprometido. Es decir, le haría creer a Tosca que ordenaría que las balas no tuvieran poder de fuego, pero en forma encriptada le habría de decir a quien estaría a cargo del fusilamiento que no dudara en matar a Cavaradossi.
Los dos avanzan con sus ideas. Scarpia muere apuñalado por Tosca y Cavaradossi muere fusilado. Cuando Tosca descubre lo que pasó, ella misma se arroja desde las alturas del castillo y termina suicidándose.
Como se advierte, resultan todos perdedores, como suele suceder en la mayoría de las óperas. Pero en la vida real también sucede lo mismo. Buscar ideas de este tipo, abstraerlas y pensar entonces cómo funcionamos los humanos ante determinadas situaciones es lo que nos hace entendernos mejor como sociedad.
Eso fue lo que el matemático canadiense Albert Tucker describió ante un grupo de psicólogos cuando los participantes quedan entrampados en lo que los que se dedican a la Teoría de Juegos llaman “El Dilema del Prisionero” (1).
La Teoría de Juegos se mantiene al margen de hacer juicios morales o éticos. Ninguno se detiene a criticar la avaricia o egoísmo de cada parte: la ciencia no pasa por ahí. Se trata de aceptar que existe y exhibirla como una gran trampa que inexorablemente termina en una catástrofe. Si uno puede impedirla y mostrar el beneficio de la cooperación para evitar la autodestrucción, la tarea estará cumplida.
(1) Ver Página/12 del 5 de mayo de 2006.

El escándalo y el sistema

 Por Mario Wainfeld
“No hay que dejarse atrapar por el prestigio de los escándalos (...) No son ellos los que dan cuenta del desarrollo histórico. Los regímenes y los sistemas económicos y políticos no mueren jamás por los escándalos. Mueren por sus contradicciones. Es absolutamente otra cosa.”
Los dos escándalos de Panamá,
de Jean Bouvier
La Ley de Reforma Laboral buscaba agravar la feroz desprotección de los trabajadores, acentuada por las políticas neoconservadoras que llevaban más de una década y la destrucción económica que le hacía yunta. Para el elenco gubernamental de la Alianza, esa herramienta aciaga sería una panacea: el password para recuperar la fe de los inversores extranjeros. Los organismos internacionales de crédito y la gran prensa (local y primermundista) clamaban por su sanción. Un gobierno sumiso a la voz de esos amos obraba en consecuencia.
Por lo general, ni al presidente radical Fernando de la Rúa ni a su sucesor peronista Eduardo Duhalde les faltaron votos para aprobar normas en el Congreso, aunque no contaron con mayoría propia. Diputados o senadores opositores que se retiraban a tiempo, había abstenciones que sumaban al oficialismo... los recursos variaban, los procesos se repetían. El sistema bipartidista a menudo funciona así, como si los antagonistas fueran de un mismo partido.
De todas formas, la reforma laboral parecía demasiado aún para ese bipartidismo acuerdista y aceitado. Hasta que un oportuno cambio de criterio de varios senadores peronistas posibilitó llegar al número imprescindible.
La noche del 26 de abril, varios radicales y un peronista celebraron tras la sesión que aprobó la ley. Se congregaron en un clásico restaurante porteño de comida española. El jefe de la SIDE, Fernando De Santibañes, Enrique Nosiglia, Darío Lopérfido, Antonio de la Rúa, hijo del presidente, entre los boinas blancas. El peronista, sumado al delarruismo, era el ministro de Trabajo, Alberto Flamarique. La cena, acaso, fue su último festejo antes de la caída y rezumaba simbolismo.
En otro lugar de Buenos Aires, en la zona de Recoleta (se supone con buenas pruebas y se trata de corroborar en el juicio oral iniciado ayer) los senadores peronistas se repartían una coima por su viraje. Se habría pagado en efectivo, con fondos sacados de la SIDE. Caso inusual éste en el que el sector privado no aparece como autor del cohecho activo: en general, son particulares los que sobornan funcionarios, magistrados o legisladores. En esta rara (aunque no única) ocasión, tal parece, todo quedó dentro de la corporación política.
- - -
La resistencia al proyecto fue encabezada por sectores sindicales, hasta la CGT participó con módico entusiasmo. La CTA y el MTA conducido por Hugo Moyano fueron los pilares de la protesta, que no bastó. El líder camionero fue el destinatario de la famosa frase de Flamarique anticipando el desenlace en el Parlamento: “Para los senadores, tengo la Banelco”.
Hubo diputados del Frepaso, integrante de la coalición aliancista, que votaron en contra. El resto del oficialismo bancó la ley, algunos considerándola un trago amargo acaso indigno de celebrar con una bien regada cazuela de mariscos. Pero bancando al fin.
El escándalo detonó por filtraciones al periodismo realizadas por senadores peronistas disconformes, con la voz cantante de Antonio Cafiero, quien de todos modos no dio detalles.
Figuras de primer nivel del gobierno exigieron, en flagrante minoría, el esclarecimiento. Las más relevantes y obstinadas fueron el vicepresidente frepasista Carlos Alvarez y el jefe de Gabinete radical Rodolfo Terragno. Chacho renunciaría a su cargo meses después, Terragno sería removido de su ministerio.
La denuncia ganó credibilidad fácilmente en la opinión pública. El senador justicialista por Salta, Antonio Cantarero, confesó la jugada ante la periodista del diario La Nación María Fernanda Villosio. Luego lloverían desmentidas, pero la magnitud de la sospecha era creciente e ilevantable.
Probarlo judicialmente era, siempre lo es, más complicado. Los fondos habrían sido prorrateados entre numerosos participantes: es peliagudo en esos casos seguir “la ruta del dinero”.
En clave judicial, fue vital la confesión periodística del ex secretario parlamentario Mario Pontaquarto, realizada a la revista TxT.
El “arrepentido” será el testigo de cargo crucial, como reseñó prolijamente la periodista Ailín Bullentini en Página/12 del lunes. Los otros acusados que están acollarados a Pontaquarto en su suerte futura trataron de desacreditarlo desde el vamos. Ayer mismo, una consultora que trabaja para Fernando de la Rúa volanteó diatribas contra el “arrepentido” en Comodoro Py.
Pontaquarto atravesó careos, participó en inspecciones oculares ordenadas por el juez federal Daniel Rafecas. Fatigó el despacho presidencial en la Casa Rosada, donde De la Rúa habría dado la orden de “arreglar con Santibañes”. Y recorrió la SIDE donde se habría entregado la maleta bien provista. Santibañes es un hombre diestro en manejar plata: pasó de empleado mediano de un banco quebrado a ser su dueño. El banco prosperó de sopetón, se hizo millonario. Amigo del ex presidente era de antes, radical no fue nunca, pero dispuso de información calificada para pasar de canillita a campeón.
Rafecas hizo un trabajo notable. Pidió cruzamiento de llamadas de los celulares de los compañeros senadores sospechados. Todos juraban no haber estado ni cerca de la casa de Cantarero, la información dura los contradijo. El teléfono fijo del hogar del salteño delató una llamada particular al domicilio familiar del senador Remo Costanzo, justo esa noche, a la hora de la comida y del reparto.
La prueba “circunstancial” es notable, la validez que se asigne a la palabra de Pontaquarto será clave para la sentencia. De un proceso penal hablamos, rige la presunción de inocencia, que primará en caso de duda.
Los acusados dilataron el trámite, que insumió plazos vaticanos. Los Tribunales son, en tendencia, “chicaneros friendly”. No da la impresión que la demora exorbitante sea consecuencia de presiones políticas. Pudo haberlas hasta la renuncia de Chupete De la Rúa. Pero luego el dirigente fue mancha venenosa para sus correligionarios. Santibañes es un advenedizo en la política, nadie rompe media lanza por él. Los senadores peronistas han perdido peso político, Flamarique se volcó a la actividad privada.
La “Justicia” tarda y se desvirtúa en sus firuletes procesales. No es inocuo porque el transcurso del tiempo deja marcas imborrables: un sospechoso murió, Cantarero no es procesado por estar incapacitado mentalmente.
El veredicto político recorre otros andariveles, a otra velocidad.
- - -
La frase que encabeza esta nota es de un historiador marxista francés. La cita debe tomarse casi como una interpretación libre. En esos términos, el cronista la considera clavada para esta historia. El escándalo, la corrupción, se dirimirá en Tribunales. Ahí los acusados tienen “ventaja deportiva”: sólo serán sancionados si las pruebas son rotundas.
En el espacio político, el veredicto fue pronunciado hace mucho. Fernando de la Rúa fue el peor presidente de la restauración democrática, es un cadáver político. Una enumeración de los motivos de esta justa condena podría prescindir de las coimas senatoriales. Lo central de esos años fue la política económica antinacional, la abdicación ante los poderes financieros, el recorte de jubilaciones y sueldos de estatales, la nula política social, la carencia de cualquier iniciativa progresista o de ampliación de derechos, la nefasta política de derechos humanos, el megacanje, el blindaje, el déficit cero, el corralito, el estado de sitio, la masacre en Plaza de Mayo... y siguen las firmas. Tremebundo legado, al que poco añadirá o restará el pronunciamiento del Tribunal Oral.
No se trata de subestimar la corrupción ni de negarle efecto degradante. Aunque sí de colocarla en contexto y ranquearla en el medallero de la Alianza.
El “sistema” político potenció su crisis, la propia ley era más nefasta que los sobornos, interpreta este cronista. Un bipartidismo hueco tocó fondo, la mayor crisis socio-económica de la historia nacional cayó en paralelo, como una breva madura. De ese fondo venimos, tan abajo cayó la Argentina. La reforma laboral fue derogada y sustituida por una ley superadora durante el gobierno del presidente Néstor Kirchner. Las secuelas del desbaratamiento del Estado, el arrasamiento de los derechos de los trabajadores y el suicidio económico se siguen combatiendo.
El autor de esta columna siempre les dio (les da) crédito a las denuncias. Consideraría edificante y hasta justa una sentencia en consonancia. Lo desea, si hay evidencias contundentes en un debido proceso. Pero no le caben dudas de que los principales dilemas y desafíos de la Argentina no pasan por Comodoro Py. Que la corrupción fue en esta historia (en casi todas, arriesga) un síntoma de un sistema mucho más vasto y más complejo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Sanciones: asesinatos masivos por medios diplomáticos


ninos-con-leucemia-en-iraq1
Niño iraquí con leucemia por las bombas de uranio enriquecido.
En 1945, EE.UU. lanzó dos bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki matando instantáneamente a 120.000 civiles. La cifra total de víctimas mortales de los horrendos bombardeos se ha calculado, a la baja, en mucho más de 200.000 personas. Hasta nuestros días, el mundo sigue espantado y horrorizado por las imágenes visuales que registraron la muerte y destrucción causadas por las bombas. El impacto negativo llevó a EE.UU. a utilizar un arma diferente de asesinato masivo: las sanciones.
A diferencia del espanto y el horror causados por las bombas atómicas lanzadas en Japón, el mundo no se estremeció con las imágenes de los 500.000 niños iraquíes cuyas vidas fueron aniquiladas por las sanciones. EE.UU. que no solo se ha enorgullecido del asesinato masivo de niños inocentes sino, alentado por el silencio y la aceptación de su arma preferida, ha vuelto el arma de asesinato masivo de la diplomacia contra otro país, Irán.
Ha habido poca resistencia a las sanciones en la falsa creencia de que son un instrumento de la diplomacia y preferibles a la guerra. La puesta en práctica de esa idea ha sido una importante victoria de la diplomacia estadounidense. Pero la realidad es diferente. Las sanciones matan indiscriminadamente -son más letales que “Fat Man” y “Little Boy”, las dos bombas atómicas que costaron la vida a más de 200.000 personas-. En el caso de Irak, las Naciones Unidas estimaron que murieron 1.700.000 civiles iraquíes como resultado de las sanciones. 1,5 millones de víctimas más que por las horribles bombas atómicas lanzadas sobre Japón. La hora de gloria de la diplomacia.
Los asesinatos continuaron a pesar de que Denis Halliday, exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas, y muchos otros altos funcionarios renunciaron a sus puestos en señal de protesta contra las sanciones, diciendo: “La política de sanciones económicas está en bancarrota total. Estamos destruyendo toda una sociedad. Es así de simple y aterrador”.  En 1999, setenta miembros del Congreso apelaron al presidente Clinton para que levantara las sanciones y terminara con lo que calificaron de “infanticidio enmascarado de política”. Pero EE.UU. siguió dirigiendo su danza de la muerte diplomática.
EE.UU., un país en bancarrota moral y autoproclamado policía global de la moralidad, obedeciendo los deseos de los grupos de cabildeo pro Israel dirige desde hace años su arma letal de asesinato masivo a Irán, sanciones disfrazadas de diplomacia. La comunidad global, desinformada y desorientada, se entrega a la falsa creencia de que se ha evitado la guerra, sin pensar en el sufrimiento y la muerte.
En los hechos, la idea de que las sanciones económicas moralmente siempre son preferibles al uso de la fuerza militar ha sido cuestionada por Albert C. Pierce, profesor de Ética y Seguridad Nacional de la Universidad Nacional de la Defensa de EE.UU. Su análisis mostró que las sanciones económicas infligen mucho dolor, sufrimientos y daños físicos a civiles inocentes, tanto que a veces son preferibles las operaciones militares a pqueña escala. (Ethics and International Affairs, 1996).
Pero EE.UU. prefiere no involucrarse en una guerra. La confrontación militar no solo provocaría la condena global, sino que además la historia ha demostrado que aunque EE.UU. logra ganar batallas no puede ganar guerras (Vietnam, Irak, Afganistán…). Por eso recurre a las sanciones, un instrumento ‘diplomático’ implacable y cobarde, con el fin de ocultar su papel de enemigo que priva a las naciones atacadas de sus defensas frente a una horrenda agresión. Las sanciones, la guerra de un enemigo no identificado por un uniforme militar, tienen el objetivo de eliminar la resistencia, de atacar a mujeres y niños, a débiles y ancianos, de producir un cambio de régimen sin temor a represalias o a la crítica de la comunidad ‘amante de la paz’.
En este año de elecciones, como en el pasado, el apaciguamiento de los lobbies pro Israel es más importante que la naturaleza humana, que el bienestar de los estadounidenses y que la seguridad de la comunidad global.
Un informe preparado en 2005 por los economistas Dean DeRosa y Gary Hufbauer demuestra que si EE.UU. levantara las sanciones contra Irán el precio mundial del petróleo bajaría un 10%, resultando en la economía anual entre 38.000 y 76.000 millones de dólares solo para EE.UU. La actual recesión global haría que las cifras mencionadas parezcan pequeñas.
En guerra incluso consigo misma, la Cámara de Representantes aprobó el H.R. 1905, la Ley de Reducción de la Amenaza Iraní y de Derechos Humanos en Siria. Dejando de lado por el momento el oxímoron de sanciones y derechos humanos, EE.UU. exige que la comunidad internacional no solo participe en las sanciones mortíferas, sino que además lo haga en oposición directa a los intereses de toda nación soberana. Es una contradicción flagrante con los argumentos presentados por AIPAC [lobby pro Israel en EE.UU., N. del T.] en 1977 ante el boicot de la Liga Árabe.
AIPAC definió exitosamente el boicot de la Liga Árabe como “acoso y chantaje contra EE.UU.; una interferencia en las actividades empresariales normales… que las actividades de boicot son contrarias a los principios de libre comercio que EE.UU. ha adoptado durante muchos años… y la interferencia árabe en las relaciones de negocios de firmas estadounidenses con otros países es en efecto una interferencia en la soberanía de EE.UU.” [i]
No obstante EE.UU. ha chantajeado con éxito a otras naciones para que sean sus cómplices en el sufrimiento y el asesinato masivo usando el arma preferida de la diplomacia. Creer que Irán (o Siria) serán los´únicos objetivos de esas sanciones es tan ingenuo cómo creer que las sanciones representan el uso de la diplomacia para evitar la guerra. El impacto global del arma letal -sanciones- es simplemente encubierto por la diplomacia. Un golpe diplomático ejecutado de modo brillante e implacable.
[i] H. Alikhani, Sanctioning Iran, Anatomy of a Failed Policy, Nueva York, 2000, p.321
Soraya Sepahpour-Ulrich es Experta Pública en Diplomacia, investigadora independiente y bloguera que se concentra en la política exterior de EE.UU. y en el papel de los grupos de cabildeo. Contacto:sorayau@earthlink.net
Fuente: