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domingo, 23 de septiembre de 2012

La retirada heroica

Sábado 22 de agosto de 1812. Cinco y media de la tarde. Manuel Belgrano, envuelto en su poncho de vicuña, da la orden de que el pueblo comience el vaciamiento de la ciudad de Jujuy e inicie la retirada hacia Córdoba. La orden del Triunvirato era concreta: retroceder con el ejército patriota hasta Córdoba, y no presentar batalla a los realistas en ningún punto de la huida. Y allí estaba él, un general improvisado, pensando que habría sido incapaz de dejar a esos pueblos a merced de los enemigos, a su sed de venganza, de saqueo, de muerte, de sexo, como habían hecho en las ciudades altoperuanas. Estaba allí diciéndose que habría sido incapaz de abandonar a esos hombres, mujeres y niños humildes que en carretas, a pie, a caballo, sobre mulas emprendían con silencioso heroísmo el abandono de lo poco que tenían: los ranchos y la tierra que los habían visto nacer y crecer, donde habían muerto sus antepasados desde los tiempos de los tiempos. Recorría las calles de San Salvador, rodeada por los cerros, apenas un caserío de algunos miles de personas enmarcado por los ríos Grande y Chico, y miraba Belgrano los rostros humildes que con estoicismo vaciaban sus casas, quemaban sus campos, arreaban su ganado rumbo a un destino desconocido y sin fecha de regreso. Por la ancestral Quebrada de Humahuaca descendían los realistas con ganas de escarmentar a los insurgentes que habían osado desafiar al rey. Formaban un ejército profesional, entrenado en el hábito de la estrategia y la crueldad. En cambio Belgrano comandaba un pueblo indefenso y humilde que quemaba lo que encontraba a su paso, y una tropa que todavía no había decidido convertirse en milicia.
Mientras caía la noche, Belgrano organizaba los últimos preparativos previos a la partida. Sabía que los realistas jujeños –como las familias Marquiegui y Olañeta, por ejemplo– se habían retirado a sus fincas a esperar la llegada del ejército monárquico, que los comerciantes y los hombres ricos de la ciudad ya habían partido para salvaguardar su integridad y sus bienes más preciados, que muchos monárquicos se habían negado a abandonar sus casas y aguardaban ansiosos a las huestes de Goyeneche. Quizá por eso, cuando los godos llegaron, consiguieron estructurar un Cabildo adicto formado, entre otros, por Martín Otero, Alejandro Torres, Miguel de la Bárcena, Antonio Rodrigo, Joaquín de Echeverría, Andrés Ramos, José Diego Ramos, Rafael Eguren, Ignacio Noble Carrillo, Saturnino de Eguía, Ventura Marquiegui, Tomás Gámez y Mariano de Gordaliza.
Con la oscuridad, las fogatas –la leyenda asegura que ardió todo Jujuy, aunque en realidad es una licencia urdida por los relatos posteriores– permitían ver la tristeza reflejada en los ojos del general por el sacrificio que el pueblo jujeño realizaba en pos de la libertad. San Salvador semejaba un pequeño holocausto criollo.
Pocos minutos después de la medianoche, Belgrano montó su caballo. Heroica delicadeza: fue el último en abandonar Jujuy. Él, que no era un brillante estratega ni el más inteligente político; él, que carecía de los conocimientos suficientes para ser general y de la astucia del zorro para gobernar y mandar a los hombres, que a veces era ingenuo y otras un tanto inocente, el jefe del que muchos se burlaban, el abogado que a fuerza de coraje cívico se había convertido en militar y aceptaba con humilde convicción el mandato de luchar por la patria; él, Manuel Belgrano, sabía que a un pueblo no se lo abandona. Que si una misión tiene un ejército es no dejar a su gente a la buena de Dios sino acompañarla, protegerla, defenderla. Por eso Manuel iba detrás, último, cubriendo la retirada de los jujeños, como un valeroso guardián del pueblo. La Argentina habría sido otra, sin dudas, si a lo largo de su historia las fuerzas armadas hubieran contado con más Belgranos y menos Mitres.
Todo había comenzado en julio cuando, tras la represión de Cochabamba, Goyeneche envió a Tristán, al mando de tres mil hombres, para destrozar definitivamente al ejército patriota. Alertado Belgrano de esos movimientos decidió poner en marcha el operativo de retirada ordenado por el Triunvirato en febrero. Y como las circunstancias apremiaban, el 29 de julio se sentó en su tienda de campaña en el cuartel general de Jujuy y escribió uno de los bandos públicos más bellos y férreos de la historia de la independencia americana:
“Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha, y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.
“Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndoos las armas de chispas, blancas y municiones que tengáis o podáis adquirir y dando parte a la justicia de los que las tuvieren y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no solo vuestros derechos sino las propiedades que tenéis.
“Hacendados: apresuraos a sacar nuestros ganados vacunos, caballares, mulares y lanares que hallen vuestras estancias y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas declarándoos además, si no lo hicieses, traidores a la patria.
“Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
“Comerciantes: No perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos e igualmente cuanto hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas de aquellos y además serán quemados los efectos que se hallaren sea en poder de quien fueren y a quien pertenezcan.
“Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en los que las hay o que intenten pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por sus hechos atentase contra la sagrada libertad de la patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento, estén revestidos del carácter que tuviesen, serán igualmente pasados por las armas con solo la deposición de dos testigos. Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primer orden no estuvieren prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuese.
“No espero que haya uno solo que me dé lugar para poner en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán a ayudarme como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intenciones. Mas si así no lo fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sea y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.”
El bando causó estupor entre aquellos que no compartían la enorme aventura de la libertad. Goyeneche lo calificó de "bando impío", y los realistas de las ciudades de Jujuy, de Salta y de Tucumán sintieron correr por sus espaldas el frío sudor del miedo. Belgrano había abandonado su tradicional moderación para mostrar su espíritu jacobino. La situación lo ameritaba: la táctica militar conocida como "tierra quemada" o "tierra arrasada" depende, para ser efectiva, justamente de que el éxodo sea masivo y que a espaldas de quienes se retiran sólo quede un desierto inútil para el enemigo.

De la red a la nube (segundo viaje)


Año 5. Edición número 227. Domingo 23 de septiembre de 2012
En el conflicto entre web neutral o web regulada poco a poco los Estados nacionales se definen: desde una neutralidad apenas regulada hasta la regulación policial. Si bien existe la Unión Internacional de Telecomunicaciones (www.itu.int/net/) dependiente de la ONU, la clave está en EE.UU.: allí funciona la Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (Icann: www.icann.org) que regula los nombres de dominio; las decisiones del Departamento de Comercio y las sentencias de su Corte Suprema son de hecho resoluciones universales; allí se concentra el mayor poder financiero, industrial, logístico y tecnológico de la web y, desde el atentado a las Torres Gemelas, el control de internet es una política de Estado.
A partir del ataque a las Torres, George Bush instaló un área especial en la Agencia de Proyectos de Investigación, para desarrollar las tecnologías de vigilancia que hoy controlan la mayor parte del tráfico del mundo. Durante la gestión de Barack Obama, el Departamento de Justicia sostiene que no se puede demandar al gobierno cuando espía comunicaciones por razones que hacen al “secreto de Estado”; al mismo tiempo, la CIA invierte en empresas que monitorean web. En forma aparentemente contradictoria con lo anterior, Obama se manifiesta a favor de la neutralidad y de la intervención del Estado para garantizarla. Pero no hay contradicción: quiere una internet neutral pero bajo control del Estado norteamericano.
En última instancia la pregunta es quiénes tienen el poder. En principio lo tienen las empresas de conectividad, las de servicios y los Estados nacionales.
Las venas abiertas de la web. La web no es un ente amorfo que está en todas partes y ninguna. Es un árbol bien concreto, con estructura compleja pero definida: las “hojas” son los pequeños equipos que usan los usuarios finales, las “ramas” son los cables y nodos (puntos de conexión) que relacionan barrios, regiones o ciudades de cada país. El “tronco” es una inmensa red de cables y otros nodos (intercontinentales) que se insertan en las “raíces”, que son unos enormes servidores (PCs inmensas y sofisticadas) en los cuales se alojan el software y los archivos de las empresas que hacen negocios en esta infraestructura (como Google o Amazon). Distintas redes menores (Mercado Libre, Taringa, etc.) funcionan dentro de ese esquema general.
Los mayores centros de interconexión planetaria están en cuatro países: Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Holanda. El planeta se conecta principalmente a través de Nueva York, Palo Alto, Miami, Londres, Ámsterdam y Frankfurt (con Seúl como principal referencia asiática). Al mandar un mail a Madrid, el mensaje (fragmentado en “paquetes de información”) pasará primero por Miami (puerta de acceso de América latina), después por Londres, quizás rebote en Amsterdam y por fin será orientado por el nodo Spanix (ver www.espanix.net, el cuarto nodo de Europa por su tráfico, algo así como cuatro Quijotes por segundo). Y... ¿dónde está la información? En cada PC, tablet o celular y sobre todo en los servidores que conforman las raíces del sistema. (Además, parte de la data circula por ahí todo el tiempo en la enorme red.)
El poder en la web hoy lo tienen los dueños de su infraestructura operativa: las empresas de conectividad (muchas de ellas desconocidas por los usuarios) y algunas empresas de servicios (que almacenan la mayor parte de la información en sus servidores). Las redes recorren el planeta. Los servidores (enormes centros de datos que guardan nuestros mails, amigos de Facebook, twits, la data deWikipedia, el registro de nuestras compras en el supermercado y hasta nuestra historia clínica), están en lugares fríos, donde la electricidad es barata y las condiciones de seguridad mayores que en el Pentágono –como el de Facebook en Prineville (Oregon, EE.UU.) o el de Google en Hamina, Finlandia, donde se enfría el centro de datos con agua de mar.
Un tiburón furioso no podría cortar de un mordisco uno de los tubos de fibra óptica que cruzan el Atlántico, pero se trata de eso, de tubos que conectan el planeta: alguien es el dueño y cobra por ellos. Ni se les ocurre interrumpir el servicio sencillamente porque se trata de un gran negocio. Pero el recurso del lockout de la conectividad planetaria está en sus manos y por eso son quienes ponen las condiciones. Por eso no hay sólo una web sino varias: las FFAA de EE.UU. y otros espacios estratégicos tienen sus propias webs, invisibles e inaccesibles.
Un panóptico planetario. Una forma de compensar los conflictos entre web regulada o neutral, entre empresas de conectividad y empresas de servicios, y sus dificultades con la intervención de los estados nacionales, es la propuesta de la “nube”, el cloud computing,presentada como un nuevo paradigma de las comunicaciones. Creer que este servicio es tan maravilloso como prometen, es como creer que la hermosa modelo viene junto con el auto que vende la publicidad. Esta nueva “revolución” no es otra cosa que el uso de recursos tecnológicos que permiten aumentar la oferta de servicios en la web. O sea, internet pero más fácil. Y con menor inversión inicial para el usuario, que ya no precisaría invertir en hardware. ¿Y qué es la nube? La misma estructura de caños y cables con forma de árbol, asociada a las mismas empresas de servicios (que desarrollaron infraestructuras propias), y que poco a poco se ponen de acuerdo para centralizar en sus colosales centros de datos la información de las personas y las empresas que puedan pagar por el servicio.
Como muchas de las novedades tecnológicas, la “nube” incorpora progresos importantes. No todo es promoción del consumo por el consumo mismo. El problema de estos progresos son sus “costos”. Si la universalización de las redes sociales cambió el paradigma de la intimidad (ya es difícil discriminar lo público de lo privado), la universalización de la nube convierte a la web en un monumental panóptico planetario que al mismo tiempo vigila y vende. Si se desarrolla tal como la promueven, los usuarios (empresas o personas) pierden el control directo sobre sus datos y sobre la seguridad informática. Las empresas de conectividad y las de servicios llegaron a este acuerdo estratégico.
En diciembre, en Dubai, se concretará una conferencia internacional convocada por las Naciones Unidas, con la idea de acordar un sistema global de regulación de la web. Estados Unidos ya adelantó que no aceptará que la ONU incremente su control sobre la red. Y no sería de extrañar que pretenda colocarla bajo los alcances de Consejo de Seguridad. Queda por ver qué harán los países dependientes para defender su soberanía también en el terreno de la amenazante nube digital.

El diez por ciento de los griegos trabaja sin cobrar un centavo


23 SEPTIEMBRE 2012 HAGA UN COMENTARIO
grecia-protestas1Trabajar para no cobrar un centavo es una realidad cada vez más frecuente en para miles de trabajadores en Grecia; según cifras oficiales, un diez por ciento de la masa laboral en el país enfrenta esta situación.
Uno de ellos es Stavros, el nombre falso que elige para mantener su anonimato un ingeniero de telecomunicaciones que trabaja desde hace 15 años en el departamento de I+D de una gran empresa griega que le adeuda ya un año de su sueldo.
“Era una buena empresa, que posee 140 empleados y que estaba bien gestionada. Antes jamás tuvimos una sola queja. Pero hace dos años comenzó a retrasar los pagos de los salarios. A veces pagaba con un mes de retraso, a veces con dos”, cuenta Stavros.
Él desarrollaba un programa de investigación con un presupuesto de un millón y medio de euros, dentro de una empresa de telecomunicaciones con proyección internacional, filiales en los Balcanes y el Este de Europa y con un gran contrato en Omán.
“Pero la crisis se ha notado también en esos lugares y en Grecia el mercado ha caído totalmente. Resulta imposible encontrar nuevos proyectos”, se lamenta.

La deuda del Estado no ayuda

Otro de los problemas, relata, es la deuda del Estado, que debe a su empresa un millón de euros desde 2010, una situación generalizada en un país donde las arcas públicas adeudan al sector privado unos 6.500 millones de euros, según el Ministerio de Finanzas.
Los sindicatos culpan a Europa. En 2011 la compañía dejó de pagar salarios: Stavros, con un sueldo de 27.000 euros brutos anuales, recibió solo 7.000. En 2012 aún no ha visto un euro. “Y, a pesar de todo, yo he sido de los más afortunados en mi empresa”, asegura.
La situación de Stavros está lejos de ser un caso aislado.
El secretario de la Unión de Inspectores de Trabajo, Mijalis Jalaris, advirtió el pasado 2 de septiembre de que el 67% de las quejas recibidas en su departamento se debían a retrasos e impagos de salarios.
Jalaris indicó que, según los datos del propio Ministerio de Trabajo, en 2011 unas 120.000 empresas dejaron de pagar, al menos, tres mensualidades a un total de 400.000 trabajadores, es decir, a más de un 10% de los empleados de todo el país.

Los funcionarios cobran un 30% menos

“No soy optimista. No creo que recuperemos nuestros salarios porque la empresa ha vendido ya casi todas sus propiedades y, aún así, tiene deudas por saldar con los bancos”, se queja Stavros.
Por fortuna, su mujer conserva su empleo como profesora, aunque, al ser funcionaria, le han reducido el salario un 30%, por lo que cada vez es más difícil afrontar unos gastos, incluidos los de un hijo con problemas de salud, que han aumentado por los impuestos introducidos para reducir el enorme déficit público.
“Es de locos. Incluso con documentos que demuestran que no estoy recibiendo mi sueldo, tengo que abonar impuestos como si me pagasen”, denuncia.
Mirando hacia atrás, se da cuenta de cómo ha descendido su nivel de vida desde esa clase media acomodada que no tenía problemas financieros y que ahora encara un futuro lleno de incertidumbres.
El poder adquisitivo de los griegos que cobran el salario mínimo ha descendido a niveles de finales de los 70″Llevo nueve meses buscando un trabajo pero no lo hay en Grecia. Muchos continúan trabajando pese a no cobrar, porque no se encuentra trabajo fuera, así que te aferras a lo que tienes”, dice y recuerda el caso de un compañero que incluso sufrió un infarto por el estrés de no recibir su sueldo.

Los sindicatos culpan a la UE

Los sindicatos atribuyen esta tendencia a las medidas de austeridad impuestas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional y por los sucesivos Gobiernos griegos, a los que acusan de agravar la crisis con sus rebajas de salarios y aumento de impuestos, que han minado la capacidad adquisitiva y el consumo.
“El poder adquisitivo de los griegos que cobran el salario mínimo (571 euros) ha descendido a niveles de finales de la década de 1970. Y hay 250.000 trabajadores que cobran ese salario y otro medio millón que cobran menos porque trabajan a tiempo parcial”, explica Savas Robbolis, del Instituto del Trabajo, ligado a los sindicatos.
“Las medidas de austeridad y la flexibilización laboral están llevando a la ruina a muchos trabajadores”, afirma, y añade un dato aún más contundente: “La población por debajo del nivel de la pobreza en Grecia ha aumentado del 23% de antes de la crisis al 30% actual”.

¿Qué se juega en Venezuela?


22 SEPTIEMBRE 2012 HAGA UN COMENTARIO
Hugo ChávezPor Marcos Roitman Rosenmann
Queda menos de un mes y todo parece indicar que el triunfo de Hugo Chávez no se cuestiona. Más allá de la guerra de encuestas, las cartas están sobre la mesa. Aun así, vale la pena recapitular. Siempre hay lugar para imprevisibles. En estas elecciones, Venezuela se juega seguir avanzando en el proyecto popular, nacional, antimperialista y democrático iniciado en 1998. Pero también entra en liza dar un paso de gigantes en la construcción de un proyecto regional cuyo organigrama no contempla la presencia de Estados Unidos.
De ganar el candidato de la derecha, el proceso de involución está garantizado. La oposición venezolana, hoy agrupada en torno a Henrique Capriles, no encuentra la hora de acabar con todo lo que huele a Chávez y el proceso bolivariano.
La revolución genera odio, resentimiento y desafección. Odio en la vieja clase política, los grandes empresarios y las elites dominantes, acostumbradas a mandar sin contrapesos. Resentimiento y desafección entre una izquierda vulgar cuyo imaginario de cambios se afincaba en el manual de estilo de larevolución. En este contexto combate la propuesta bolivariana. Políticas sociales populares, inversiones públicas, redistribución de la riqueza, nacionalizaciones, reforma agraria, acceso a la vivienda, salud, educación. Vorágine democrática que pone en cuestión la estructura social y poder tradicional, removiendo los cimientos de una sociedad piramidal y excluyente.
El desarrollo de la alternativa tuvo que vencer temores, convocar una asamblea constituyente y plebiscitar el proyecto democrático. El 15 de diciembre de 1999, por primera vez en la historia política del país, sería aprobada, en referéndum, con 71.78 por ciento de votos afirmativos, la nueva Constitución. Y lo hizo marcando diferencias con su predecesora, vigente desde 1961 aprobada en el seno del Parlamento, sin un refrendo popular.
La promulgación de la Carta Magna ha sido el primer triunfo de la revolución en marcha. Sin embargo, la derecha tardará en reconocer el nuevo marco constitucional. Pasara un lustro y entre medias, el frustrado golpe de Estado de 2002, cuyo fin era, entre otros, aparte del magnicidio, derogar la Constitución de 1999, cuyo fundamento la diferencia de la mayoría de las existentes en la región, al subrayar el carácter fundante de la democracia participativa bajo la construcción de una ciudadanía integral. Así lo destacan dos científico-sociales venezolanos, Edgar Lander y Margarita López Maya: “La búsqueda de la igualdad social como objetivo explícito es una de las diferencias que tiene la actual democracia venezolana con otras democracias de la región, y es uno de los sentidos que se le puede dar al términorevolución con que se auto-identifica esta experiencia. Es así como la Constitución de 1999, establece en su segundo artículo, los principios fundamentales de la república:Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
Con este marco se han creado las misiones, herramienta fundamental para resolver y definir proyectos tendentes a la inclusión, la transformación económica y social. Asimismo, el control de los recursos naturales y energéticos, como el petróleo, han permitido tener los fondos necesarios para llevar a cabo las políticas redistributivas. A lo que debe sumarse, en política exterior, el carácter antimperialista y emancipador que hunde sus raíces en el pensamiento de los libertadores.
La revolución bolivariana marcha a contracorriente. En América Latina y el mundo tiene enemigos que insisten en minimizar sus logros tachándolos de populismo, sin diferenciar lo popular-nacional, la construcción de un sujeto político autónomo, de lo que configura el populismo, un discurso obrerista, que renegocia la dependencia y cuyo liderazgo está en manos de las burguesías criollas que no altera la estructura de poder ni ataca las desigualdades en su raíz. Piénsese en Berlusconi, Aznar en España, Putin en Rusia, Calderón en México, Uribe en Colombia y Piñera en Chile.
Las políticas implantadas en Venezuela son populares ni populistas ni calla bocas, no busca comprar votos. Es una acción tendiente a erradicar la miseria, devolver la dignidad a un pueblo y hacerlo partícipe de su destino. Así lo demuestran los datos económicos durante estos 10 años de cambios democráticos. La lucha contra la desigualdad, la pobreza y marginalidad social rinden frutos. Durante el periodo 1999-2010, la inversión social acumulada se ubica en 330 mil millones de dólares (20 por ciento del PIB), mientras que en la década de 1988-1998 sólo alcanzó 8 por ciento. Según el Banco Mundial, la pobreza disminuyó de 70 por ciento en 1996 a 23.9 en 2009 y la pobreza extrema se redujo de 40 por ciento a 5.9. El índice de Gini, para medir la desigualdad, se redujo en un punto, situándose en 0.4068, el más bajo de toda América Latina. La tasa de desempleo no supera 6.2 por ciento y el salario mínimo pasó de 185 dólares en 1998 a 462 en 2010. En 1998 los beneficiarios del sistema de pensiones alcanzaba a 387 mil personas, hoy suman un millón 916 mil 618, con una pensión homologada al salario mínimo, inexistente hasta la revolución. Igualmente el crédito a microempresarios y sectores populares ha tenido un gran impulso. En 2011 la banca pública aumentó 50 por ciento sus fondos de préstamos, pasando de 40 mil 200 millones de bolívares a 60 mil 346 millones. En salud, en 2011 se realizaron 113 obras de nueva construcción, cuatro hospitales, nueve maternidades y se incrementó en 21.1 por ciento el número de camas. Por otro lado, la Misión Milagro, programa conjunto cubano-venezolano, cuyo lema es una visión solidaria del mundo, que desde 2004 opera a la población de bajos recursos en patologías oculares de cornea, cataratas, glaucomas, oftalmología pediátrica y oncológica, ha devuelto la visión a un total acumulado de un millón 413 mil 708 personas de casi todo los países latinoamericanos. Venezuela tiene hoy una deuda externa saneada y sus reservas mundiales acumuladas se han duplicado en 10 años, aproximadamente de 30 mil millones de dólares. Pero sus logros se volatilizan en medio de una propaganda espuria que oculta la realidad y presenta un país sumido en la violencia, el caos y la represión. Su control sobre los medios de comunicación es abrumador. De 111 estaciones televisivas, 61 son privadas, 13 públicas y 37 comunitarias con alcance limitado. En las emisoras de radio AM, 87 por ciento pertenecen al sector privado, 3 por ciento a comunitarias y 10 por ciento es pública. Y en FM, 57 por ciento son privadas, 31 por ciento comunitarias y la minoría es pública. Y en la prensa escrita 80 por ciento está en manos de la oposición. Pero la imagen es la contraria.
La derecha venezolana reconoce la Constitución con la boca chica, pide referéndum y se autodefine moderada. Su candidato, Henrique Capriles, se presenta bajo la etiqueta de progresistay hombre de centro, a pesar de su beligerante acción en el golpe de 2002, asaltando la embajada de Cuba, sin ir más lejos. No olvidemos que Capriles es el representante de una amalgama de organizaciones, más de una docena, en la cual mayoritariamente se incluyen personas cuyo objetivo es reconquistar, para las clases dominantes tradicionales y el capital transnacional, su poder hoy en manos del pueblo venezolano. En conclusión, en estas elecciones se juegan dos opciones, mantener la senda del proyecto democrático o retornar al pasado neoliberalQueda menos de un mes y todo parece indicar que el triunfo de Hugo Chávez no se cuestiona. Más allá de la guerra de encuestas, las cartas están sobre la mesa. Aun así, vale la pena recapitular. Siempre hay lugar para imprevisibles. En estas elecciones, Venezuela se juega seguir avanzando en el proyecto popular, nacional, antimperialista y democrático iniciado en 1998. Pero también entra en liza dar un paso de gigantes en la construcción de un proyecto regional cuyo organigrama no contempla la presencia de Estados Unidos.
De ganar el candidato de la derecha, el proceso de involución está garantizado. La oposición venezolana, hoy agrupada en torno a Henrique Capriles, no encuentra la hora de acabar con todo lo que huele a Chávez y el proceso bolivariano.
La revolución genera odio, resentimiento y desafección. Odio en la vieja clase política, los grandes empresarios y las elites dominantes, acostumbradas a mandar sin contrapesos. Resentimiento y desafección entre una izquierda vulgar cuyo imaginario de cambios se afincaba en el “manual” de estilo de la”revolución”. En este contexto combate la propuesta bolivariana. Políticas sociales populares, inversiones públicas, redistribución de la riqueza, nacionalizaciones, reforma agraria, acceso a la vivienda, salud, educación. Vorágine democrática que pone en cuestión la estructura social y poder tradicional, removiendo los cimientos de una sociedad piramidal y excluyente.
El desarrollo de la alternativa tuvo que vencer temores, convocar una asamblea constituyente y plebiscitar el proyecto democrático. El 15 de diciembre de 1999, por primera vez en la historia política del país, sería aprobada, en referéndum, con 71.78 por ciento de votos afirmativos, la nueva Constitución. Y lo hizo marcando diferencias con su predecesora, vigente desde 1961 aprobada en el seno del Parlamento, sin un refrendo popular.
La promulgación de la Carta Magna ha sido el primer triunfo de la revolución en marcha. Sin embargo, la derecha tardará en reconocer el nuevo marco constitucional. Pasara un lustro y entre medias, el frustrado golpe de Estado de 2002, cuyo fin era, entre otros, aparte del magnicidio, derogar la Constitución de 1999, cuyo fundamento la diferencia de la mayoría de las existentes en la región, al subrayar el carácter fundante de la democracia participativa bajo la construcción de una ciudadanía integral. Así lo destacan dos científico-sociales venezolanos, Edgar Lander y Margarita López Maya: “La búsqueda de la igualdad social como objetivo explícito es una de las diferencias que tiene la actual democracia venezolana con otras democracias de la región, y es uno de los sentidos que se le puede dar al término”revolución” con que se auto-identifica esta experiencia. Es así como la Constitución de 1999, establece en su segundo artículo, los principios fundamentales de la república:”Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.”
Con este marco se han creado las misiones, herramienta fundamental para resolver y definir proyectos tendentes a la inclusión, la transformación económica y social. Asimismo, el control de los recursos naturales y energéticos, como el petróleo, han permitido tener los fondos necesarios para llevar a cabo las políticas redistributivas. A lo que debe sumarse, en política exterior, el carácter antimperialista y emancipador que hunde sus raíces en el pensamiento de los libertadores.
La revolución bolivariana marcha a contracorriente. En América Latina y el mundo tiene enemigos que insisten en minimizar sus logros tachándolos de populismo, sin diferenciar lo popular-nacional, la construcción de un sujeto político autónomo, de lo que configura el populismo, un discurso obrerista, que renegocia la dependencia y cuyo liderazgo está en manos de las burguesías criollas que no altera la estructura de poder ni ataca las desigualdades en su raíz. Piénsese en Berlusconi, Aznar en España, Putin en Rusia, Calderón en México, Uribe en Colombia y Piñera en Chile.
Las políticas implantadas en Venezuela son populares ni populistas ni calla bocas, no busca comprar votos. Es una acción tendiente a erradicar la miseria, devolver la dignidad a un pueblo y hacerlo partícipe de su destino. Así lo demuestran los datos económicos durante estos 10 años de cambios democráticos. La lucha contra la desigualdad, la pobreza y marginalidad social rinden frutos. Durante el periodo 1999-2010, la inversión social acumulada se ubica en 330 mil millones de dólares (20 por ciento del PIB), mientras que en la década de 1988-1998 sólo alcanzó 8 por ciento. Según el Banco Mundial, la pobreza disminuyó de 70 por ciento en 1996 a 23.9 en 2009 y la pobreza extrema se redujo de 40 por ciento a 5.9.
El índice de Gini, para medir la desigualdad, se redujo en un punto, situándose en 0.4068, el más bajo de toda América Latina. La tasa de desempleo no supera 6.2 por ciento y el salario mínimo pasó de 185 dólares en 1998 a 462 en 2010. En 1998 los beneficiarios del sistema de pensiones alcanzaba a 387 mil personas, hoy suman un millón 916 mil 618, con una pensión homologada al salario mínimo, inexistente hasta la revolución. Igualmente el crédito a microempresarios y sectores populares ha tenido un gran impulso.
En 2011 la banca pública aumentó 50 por ciento sus fondos de préstamos, pasando de 40 mil 200 millones de bolívares a 60 mil 346 millones. En salud, en 2011 se realizaron 113 obras de nueva construcción, cuatro hospitales, nueve maternidades y se incrementó en 21.1 por ciento el número de camas.
Por otro lado, la Misión Milagro, programa conjunto cubano-venezolano, cuyo lema es “una visión solidaria del mundo”, que desde 2004 opera a la población de bajos recursos en patologías oculares de cornea, cataratas, glaucomas, oftalmología pediátrica y oncológica, ha devuelto la visión a un total acumulado de un millón 413 mil 708 personas de casi todo los países latinoamericanos. Venezuela tiene hoy una deuda externa saneada y sus reservas mundiales acumuladas se han duplicado en 10 años, aproximadamente de 30 mil millones de dólares. Pero sus logros se volatilizan en medio de una propaganda espuria que oculta la realidad y presenta un país sumido en la violencia, el caos y la represión. Su control sobre los medios de comunicación es abrumador. De 111 estaciones televisivas, 61 son privadas, 13 públicas y 37 comunitarias con alcance limitado. En las emisoras de radio AM, 87 por ciento pertenecen al sector privado, 3 por ciento a comunitarias y 10 por ciento es pública. Y en FM, 57 por ciento son privadas, 31 por ciento comunitarias y la minoría es pública. Y en la prensa escrita 80 por ciento está en manos de la oposición. Pero la imagen es la contraria.
La derecha venezolana reconoce la Constitución con la boca chica, pide referéndum y se autodefine moderada. Su candidato, Henrique Capriles, se presenta bajo la etiqueta de “progresista”y hombre de “centro”, a pesar de su beligerante acción en el golpe de 2002, asaltando la embajada de Cuba, sin ir más lejos. No olvidemos que Capriles es el representante de una amalgama de organizaciones, más de una docena, en la cual mayoritariamente se incluyen personas cuyo objetivo es reconquistar, para las clases dominantes tradicionales y el capital transnacional, su poder hoy en manos del pueblo venezolano. En conclusión, en estas elecciones se juegan dos opciones, mantener la senda del proyecto democrático o retornar al pasado neoliberal.

Encuentran cuerpo de empleada de la Embajada de Cuba desaparecida durante dictadura Argentina


23 SEPTIEMBRE 2012 HAGA UN COMENTARIO
Rita Eroles, Rony Eroles, Eloísa Castellini, Luis Alberto Carvalho, Daniel Bidón Chanal, Santiago Murphy, Juan Carlos García, Silvia Paolucci, Jorge Fraga, María Rosa Clementi, Graciela Alberti, ...Gral. Las Heras no los olvida.
María Rosa es la tercera de izquierda a derecha. Afiche publicado en un homenaje a víctimas de la dictadura argentina.
Los restos de María Rosa Clementi de Cancere, empleada de la Embajada de Cuba en Argentina y secuestrada en tiempos de la dictadura militar, fueron identificados por el Equipo de Antropología Forense del país sudamericano.
En excavaciones realizadas en la municipalidad de San Fernando, por instrucción del juez federal Daniel Rafecas, apareció el cuerpo de María Rosa, nacida en Capital Federal el 19 de abril de 1945 y quien fuera secuestrada el 3 de agosto de 1976 a la salida de la Escuela anexa a la Embajada de Cuba en la capital argentina, donde ella ayudaba en el cuidado de los niños de los diplomáticos.
María Rosa estaba casada y tenía una hija de seis años cuando fue secuestrada por sicarios que operaban bajo el mando de la Operación Cóndor, nombre con el que es conocido el plan de coordinación de operaciones represivas entre las cúpulas de los regímenes dictatoriales del Cono Sur -Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y esporádicamente, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador-, con la CIA de los EEUU, llevada a cabo en las décadas de 1970 y 1980.
Fuentes judiciales señalaron a Télam que según “los estudios genéticos realizados los restos encontrados en San Fernando “correspondían al diplomático cubano Crecencio Nicomedes Galañena Hernández; a María Rosa Clementi de Cancere -empleada de la Embajada de Cuba en nuestro país- y a Ricardo Manuel González, todos ellos secuestrados durante el mes de agosto de 1976″.
En ese lugar la Policía Científica de Gendarmería Nacional y el Equipo Argentino de Antropología Forense, ya identificaron una serie de puntos críticos durante los sondeos exploratorios previos.
“El descubrimiento de los restos del diplomático cubano, quien fue mantenido en cautiverio y torturado en el centro clandestino de detención ‘Automotores Orletti´ y la circunstancia de que la introducción de los cadáveres en tambores cementados fuera una práctica sistemática de los represores de ese centro clandestino para ocultarlos, lleva a concluir que las otras dos víctimas también habrían estado secuestradas allí”, explicaron los voceros.
Las fuentes indicaron que “esta clase de tareas tendientes a determinar el destino final de las víctimas de Orletti se vienen realizando desde 2003″, y entre ellas citaron “la realización de excavaciones en Florencio Varela y la realización de un barrido de rastrillaje del lecho del canal de San Fernando realizado por buzos tácticos de la Prefectura Naval”.
Las medidas se ordenaron en el marco de la “megacausa” que tramita Rafecas por los delitos de lesa humanidad cometidos en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército durante la última dictadura militar y que fue reabierta tras la derogación y declaración de “nulidad insalvable” de las denominadas leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Fragmento del libro La Operación Cóndor contra Cuba, de José Luis Méndez Méndez:
Carnet acreditativo de Sanchica Guevara, directora de la Escuela “José de San Martín”.
Carnet acreditativo de Sanchica Guevara, directora de la Escuela “José de San Martín”. Tomado del libro de José Luis Méndez Méndez.

María Rosa: Flor de la escuela

José Luis Méndez Méndez
La Escuela “José de San Martín” comenzó a funcionar después del restablecimiento de relaciones entre los dos países. La llegada a Argentina de funcionarios diplomáticos y comerciales cubanos, con sus familiares, supuso la presencia de niños que habían arribado en edad escolar y debían iniciar o continuar sus estudios primarios.
La decisión fue crear esta escuela anexa a la Embajada de Cuba en Buenos Aires. Para dirigirla fue seleccionada una joven pedagoga cubana con años de experiencia, que en el momento de su nombramiento era metodóloga provincial del Ministerio de Educación de Cuba y muy capacitada, Sanchica Tirsa Guevara Valido, esposa de un funcionario diplomático acreditado.
Se seleccionó el local apropiado, ubicado en la calle Arribeños, casi esquina a Teodoro García, en el barrio de Belgrano, a tres cuadras de la sede de la Embajada de Cuba. Hoy es un predio de la Universidad de Belgrano, sita muy cerca de ese lugar.
La escuela comenzó a funcionar en septiembre de 1973. El claustro se nutrió de personal mixto argentino y cubano, las tareas administrativas fueron asumidas por laboriosas jóvenes argentinas, asistidas por las madres de los menores, que de forma voluntaria apoyaban el normal funcionamientodel centro.
Sanchica ofrece su testimonio: “Recuerdo que llegamos a tener cerca de 20 niños y adolescentes de diversas edades, desde los años de primaria hasta toda la secundaria. Incluso, había de pre escolar y más pequeños. Se había formado un equipo docente muy preparado, María del Carmen Izaguirre, era maestra titular, ella impartía las asignaturas del nivel secundario, yo asumí las clases de español en ese nivel. Su esposo se llamaba Carlos, era chofer en la Embajada. Eran argentinos muy nobles y trabajadores, sentí mucho cuando los secuestraron, el mismo día del golpe militar. Nunca más los vi. Me alegra saber que viven, pensé que habían desaparecido, todo fue tan terrible”.
“Mirtha Cobelo Martínez, otra cubana esposa de un funcionario, era maestra de primaria, junto a Dalia, de quien no recuerdo su apellido, compartían los deberes. Cuando viajábamos a Cuba de vacaciones nos actualizábamos de los programas de estudio. Si había un solo niño en un grado, se le daba lo correspondiente a ese nivel. Había que realizar un esfuerzo grande, los niños eran aplicados, con buena disciplina, formamos un equipo cohesionado”.
Una de las jóvenes argentinas contratadas para labores de apoyo, fue María Rosa Clementi de Cancere, argentina, nacida en Capital Federal el 19 de abril de 1945. Era casada y tenía una hija menor y se caracterizaba por su responsabilidad y cumplimiento cabal de sus obligaciones. Su trato jovial, alegre, la destacaba en el colectivo. Era muy querida por todos. Sanchica, tiene de ella los mejores recuerdos:
“María Rosa era muy activa, cuidaba de los niños menores con amor y dedicación, ayudaba en la limpieza como hacíamos todos, pero su labor era el cuidado de los menores. Sentí mucho su secuestro, fue tan abrupto… ese día. Nos despedimos cerca de las 4 de la tarde, y nunca más la vi. Para nosotros los cubanos el secuestro y desaparición eran algo nuevo, no lo entendíamos, una experiencia tremenda, una impotencia total. Una amiga se había perdido y no podía hacer nada, solo consolar a su esposo Antonio. Cuando mi esposo Orlando y yo regresamos a Cuba, por haber terminado la misión diplomática, en noviembre de 1976, no habíamos recibido todavía noticias de ella, creo que nunca se encontró, ni se supo a dónde la llevaron, qué fue de ella… algo muy triste”.
El martes 3 de agosto de 1976, María Rosa llegó temprano a la Escuela. Tenía deberes por cumplir y lo haría antes de la llegada de los chicos. El día laboral transcurrió normal, todavía se comentaba lo bonita y alegre que había estado la conmemoración del 26 de Julio, fecha Patria, que tradicionalmente se festeja en Cuba, ocasión en que los estudiantes realizaron actuaciones de canto y baile.
Concluida su labor, María Rosa, como de costumbre, se dirigió a su casa en San Blas 5333 departamento No. 1, donde su esposo y su hija Paula Andrea, la esperaban. Nunca llegó, fue secuestrada en el trayecto. Nunca más se supo de ella. Tenía 31 años de edad.
La noticia conmocionó a familiares y compañeros de trabajo, de inmediato se hicieron indagaciones y denuncias de su desaparición, el tiempo era vital en estos casos. Su esposo, Antonio Alberto Cancere, era miembro del Comité Central del Partido Comunista Argentino, entonces todavía en la legalidad.
Cancere presentó su solicitud ante la Conferencia Episcopal Argentina, con el ruego de ser recibido por su Presidente, el Sr. Cardenal Raúl F. Primatesta. El 6 de agosto, el Secretario General de la misma, Monseñor Carlos Galán, acusó recibo del pedido informándole que el Cardenal no lo recibiría en audiencia, pero tomaría nota para obrar dentro de sus posibilidades.
Tres días después, el 9 de agosto, nuevamente la Nunciatura envió una nota al afligido esposo, en la misma se decía haber recibido la nota de Cancere del día 5 y expresaba: “Lamento sinceramente lo ocurrido, de la misma manera que mucho me afecta el dolor de otros hogares que se dirigen al Nuncio Apostólico en busca de una solución al angustioso momento en que viven”.
“Puedo asegurarle, que dentro del límite de mis posibilidades, me interesaré del caso, señalando a las autoridades el hecho, por eso no es necesario que venga a la Nunciatura. Dios nuestro Señor, en cuyas manos están los corazones de los hombres no faltará de ayudarle. Así lo espero y para ello rezo”.
Cancere se dirigió también al Arzobispado de Buenos Aires que, el 9 de agosto, respondió a su nota del 5 de agosto por indicaciones del Sr. Vicario, donde acusaba recibo de la denuncia. El documento lo firmaba Carlos Hernando, Prosecretario y Vicecanciller.
El 17 de agosto, Cancere recibe una carta del Comandante del 1er Cuerpo de Ejército, donde le daban respuesta a su denuncia. Se le informaba que, pese a las exhaustivas averiguaciones realizadas, no existían antecedentes de la presunta detención de su esposa en el área correspondiente al mencionado Cuerpo de Ejército. El 24 del propio mes, le reiteran la respuesta a su carta con igual contenido.
El 5 de septiembre, Cancere envía una carta al Comandante en Jefe de la Armada Nacional, Almirante Emilio E. Massera, en la que le remite un resumen de sus acciones para encontrar a María Rosa. En el primer párrafo de la misiva escribió: “El día tres de agosto próximo pasado mi esposa María Rosa Clementi de Cancere, salió de la Embajada de Cuba, sita en Virrey del Pino 1810, Capital Federal, donde se desempeñaba como empleada administrativa, para dirigirse a nuestro domicilio alrededor de las 16 horas, pues debía esperar a nuestra hijita que volvía del colegio”.
Después expresaba que desde esa fecha no había podido localizar el paradero de María Rosa, a pesar de las gestiones realizadas y que describía en la carta. Enumeró doce acciones, dirigidas al Presidente de la Nación, instancias de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior, a religiosas ya descritas y los recursos de Hábeas Corpus interpuestos ante un Juez Penal.
Avanzada la carta, Antonio intercala un párrafo, que denota la acción de los cuerpos represivos argentinos previos al secuestro en contra del personal de la Embajada. Así lo describe: “Debo decir al Señor Comandante, que pese a conocer las vicisitudes del momento histórico en que nos toca vivir, no entiendo cómo puede ser, que no se pueda conocer el paradero de una ciudadana, que fuera seguida por personal de los servicios de seguridad y que pese a ello no recurrió a ningún subterfugio, ni a ocultarse pues su proceder siempre ha sido correcto y el indicado en la defensa de las libertades y de las instituciones”.
Cancere pide una entrevista al golpista Massera y en su argumento le dice en la misiva: “…le pido me conceda una entrevista personal, pues creo que podré aportar datos que serán de suma utilidad para la ubicación de mi esposa por parte de la Marina de Guerra”.
El 7 de septiembre de 1984, el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal No. 3 Secretaría No. 9, a cargo del Juez Federal Dr. Néstor L. Blondi, recibe la documentación acumulada sobre el caso de María Rosa, en el expediente 2053, en la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas.
El 24 de mayo de 1995, la Subsecretaria de Derechos Humanos y Sociales del Ministerio del Interior expidió una certificación de la Ley 24.321, solicitada por Paula Andrea Cancere, hija de María Rosa, nacida el 20 de diciembre de 1969 a las 13 y treinta horas, para poder recibir la indemnización compensatoria que esa Ley le otorga a los familiares de desaparecidos. Ella recibió la certificación conforme el 27 de junio de 1995.
El 10 de febrero de 1998, se expide un duplicado de la certificación, nuevamente solicitada por la hija de María Rosa, la retira la abogada Wanda Fragale. Con igual fecha Paula Andrea envía una comunicación a su, hasta entonces, representante legal por medio del correo argentino, donde le in- forma que revocó el poder general judicial y administrativo otorgado y lo insta a abstenerse de realizar cualquier gestión en representación de ella.
El 16 de marzo de 1999, otro abogado, Roberto Javier Sortino, retira otro duplicado de la certificación, igualmente solicitada por Paula Andrea, el 4 de marzo, a la edad de 29 años. Alegó ante la policía de Olivos, provincia de Buenos Aires, el extravío de la anterior recibida.
Antonio se casó nuevamente con la uruguaya María Elizabeth Matonte Ojeda, nacida el 1 de abril de 1949, de cuya unión tuvieron dos hijos varones, llamados Emilio Cancere, nacido el 28 de marzo de 1988 y Pablo Daniel Cancere, el 25 de enero de 1992. En 1999, residían en la calle José Barros Pazos 1.724, Buenos Aires, Capital Federal. Antonio Alberto murió y su hija y nueva esposa, tramitaron la terminación de su juicio sucesorio, por medio de un poder que otorgaron a un abogado.
María Rosa vive en la memoria de Sanchica, de su esposo Orlando Hernández Rodríguez, también funcionario diplomático de la Embajada de Cuba y de otros compañeros que compartieron momentos de alegría con ella. Su hija Paula Andrea, recibió asistencia médica especializada para reponerse de la pérdida de su madre, ella tenía 6 años cuando su madre le dio un beso de despedida antes de salir para la escuela donde estudiaba. Prefiere recordarla así, no ha sido posible entrevistarla para conocer de primera mano lo acontecido, el dolor está aún presente en la familia

ENRIQUE SANTOS DISCEPOLO

Discépolo le dice a Mordisquito


Resulta que antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Sobre todo lo chiquito. Pasaste de náufrago a financista sin bajarte del bote. Vos, sí, vos, que ya estabas acostumbrado a saber que tu patria era la factoría de alguien y te encontras
te con que te hacían el regalo de una patria nueva, y entonces, en vez de dar las gracias por el sobretodo de vicuña, dijiste que había una pelusa en la manga y que vos no lo querías derecho sino cruzado.


¡Pero con el sobretodo te quedaste! Entonces, ¿qué me vas a contar a mí? ¿A quién le llevás la contra? Antes no te importaba nada y ahora te importa todo. Y protestás.¿Y por qué protestás? ¡Ah, no hay té de Ceilán!
Eso es tremendo. Mirá qué problema. Leche hay, leche sobra; tus hijos, que alguna vez miraban la nata por turno, ahora pueden irse a la escuela con la vaca puesta.¡Pero no hay té de Ceilán! Y, según vos, no se puede vivir sin té de Ceilán. Te pasaste la vida tomando mate cocido, pero ahora me planteás un problema de Estado porque no hay té de Ceilán.
Claro, ahora la flota es tuya, ahora los teléfonos son tuyos, ahora los ferrocarriles son tuyos, ahora el gas es tuyo, pero…, ¡no hay té de Ceilán! Para entrar en un movimiento de recuperación como este al que estamos asistiendo, han tenido que cambiar de sitio muchas cosas y muchas ideas; algunas, monumentales; otras, llenas de amor o de ingenio; ¡todas asombrosas! El país empezó a caminar de otra manera, sin que lo metieran en el andador o lo llevasen atado de una cuerda; el país se estructuró durante la marcha misma; ¡el país remueve sus cimientos y rehace su historia!
Pero, claro, vos estás preocupado, y yo lo comprendo: porque no hay té de Ceilán. ¡Ah… ni queso!.¡No hay queso! ¡Mirá qué problema! ¿Me vas a decir a mí que no es un problema? Antes no había nada de nada, ni dinero, ni indemnización, ni amparo a la vejez, y vos no decías ni medio; vos no protestabas nunca, voste conformabas con una vida de araña. Ahora ganás bien; ahora están protegidos vos y tus hijos y tus padres. Sí; pero tenés razón: ¡no hay queso! Hay miles de escuelas nuevas, hogares de tránsito, millones y millones para comprar la sonrisa de los pobres; sí, pero, claro, ¡no hay queso! Tenés el aeropuerto, pero no tenés queso.
Sería un problema para que se preocupase la vaca y no vos, pero te preocupás vos. Mirá, la tuya es la preocupación del resentido que no puede perdonarle la patriada a los salvadores.
Para alcanzar lo que se está alcanzando hubo que resistir y que vencer las más crueles penitencias del extranjero y los más ingratos sabotajes a este momento de lucha y de felicidad. Porque vos estás ganando una guerra.
Y la estás ganando mientras vas al cine, comés cuatro veces al día y sentís el ruido alegre y rendidor que hace el metabolismo de todos los tuyos. Porque es la primera vez que la guerra la hacen cincuenta personas mientras dieciséis millones duermen tranquilas porque tienen trabajo y encuentran respeto.
Cuando las colas se formaban no para tomar un ómnibus o comprar un pollo o depositar en la caja de ahorro, como ahora,sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne en aquella vergonzante olla popular, o un empleo en una agencia de colocaciones que nunca lo daba, entonces vos veías pasar el desfile de los desesperados y no se te movía un pelo, no. Es ahora cuando te parás a mirar el desfile de tus hermanos que se ríen, que están contentos… pero eso
no te alegra porque, para que ellos alcanzaran esa felicidad, ¡ha sido necesario que escasease el queso!.
No importa que tu patria haya tenido problemas de gigantes, y que esos problemas los hayan resuelto personas. Vos seguís con el problema chiquito, vos seguís buscándole la hipotenusa al teorema de la cucaracha, ¡vos, el mismo que está preocupado porque no puede tomar té de Ceilán! Y durante toda tu vida tomaste mate! ¿Y a quién se la querás contar? ¿A mí, que tengo esta memoria de elefante?
¡No, a mí no me la vas a contar!". Discepolo 1951

JUEVES, 20 DE SEPTIEMBRE DE 2012 EKOPARTY: ENCUENTRO DE EXPERTOS EN SEGURIDAD A LA INVERSA Vivir en el borde Cuando los hackers salen de la cueva para discutir y enseñar los problemas de vivir hiperconectados, inseguros y abiertos, en la Ciudad Cultural Konex. Durante el encuentro más grande de esta índole en Latinoamérica se habla de las últimas investigaciones de seguridad, se explica cómo intervenir teléfonos satelitales, celulares, bases de datos y se dan talleres para los menos expertos. Donde hackear se parece mucho a hacer.


 Por Esteban Magnani
“Alcanza con unos pocos tipos que tengan conocimiento en informática y tiempo para parar un país como la Argentina, o cualquier otro país desarrollado”, explica Francisco Amato, uno de los organizadores de Ekoparty, el encuentro de expertos en seguridad informática que se está realizando en Buenos Aires. Amato, un experto en la materia, recuerda que en Estonia el 27 de abril de 2007, miles de computadoras atacaron los principales servidores de este pequeño país vecino de Rusia. En Estonia casi todo se hace a través de Internet (por ejemplo, el 98 por ciento de las transacciones bancarias se hace por ese medio) por lo que al saturar sus redes el país quedó casi congelado: sin bancos, con problemas de transportes y abastecimiento, sin comunicaciones, entre muchas otras cosas. Los ciudadanos quedaron atrapados durante varios días en un mundo analógico que se arrastraba torpemente.
Lo que queda claro es que la seguridad informática ya no es un jueguito de adolescentes con problemas de sociabilidad, sino una cuestión de Estado. “Es que si controlás todo directa o parcialmente por Internet, desde las transacciones bancarias hasta los sensores del flujo de gas, hay puntos muy sensibles que se pueden atacar”, cuenta Amato, aunque luego aclara que hay al menos dos razones para quedarse razonablemente tranquilos (al menos por un tiempo): en Argentina, pese a ser uno de los países latinoamericanos con mayor penetración de Internet, aún no todo pasa por la fibra óptica, es decir que el mundo analógico (inalcanzable para los hackers) seguiría funcionando aun si hubiera un ataque brutal y masivo. La otra es que ya hay una comisión del Estado argentino que está trabajando en cuestiones de seguridad y él participa de ellas (ver “Entre el cyber y el espacio”).
Sobre estos temas y otros trabajan expertos en seguridad informática de todo el mundo desde el 19 de septiembre y hasta 21 en Ciudad Cultural Konex. “La Ekoparty empezó en 2001, pero en ese momento era más para juntarse con amigos virtuales y vernos las caras. A partir de 2007 lo empezamos a hacer todos los años y fue creciendo. Ahora es abierto y viene gente de toda América latina; algunos piden charlas específicas, hay un comité evaluador: o sea que se fue haciendo cada vez más grande. Ahora tenemos sponsors y empezamos a cobrar por el evento para que pueda llegar a ser lo que es hoy, uno de los más grandes de Latinoamérica.”

Seguridad insegura

Una de las charlas más esperadas y que ya tiene la atención de los medios internacionales es una suerte de remake superadora de algo que ya ocurrió en la Ekoparty de 2011. Durante ese evento, Juliano Rizzo y Thai Duong mostraron en vivo cómo las conexiones HTTPS, ésas que muestran un candadito al lado de la URL cuando uno entra a un sitio seguro (por ejemplo un banco), no eran tan seguras. El año pasado se colaron por un fallo en el sistema para tomar los cookies (esos programitas que nos identifican durante una sesión) de otros usuarios, desencriptarlos y utilizarlos para volver a conectarse haciéndose pasar por el hackeado. Es decir, que cualquiera podía quedarse con información de una tarjeta de crédito, con algo de conocimiento. La presentación obligó a muchas empresas a invertir en una actualización de sus sistemas y navegadores, pero ahora resulta que tampoco alcanza: los investigadores van a demostrar que también la nueva versión tiene fallas de seguridad. Así es que este año, cuenta Juliano Rizzo, “por segunda vez vamos a presentar un ataque contra el candadito de los navegadores. Por ejemplo, cuando estás usando una red inalámbrica en un bar lo que te protege de que alguien espiando acceda a tu correo, tus cuentas de banco o redes sociales es el protocolo HTTPS que se representa generalmente con el ícono de un candado en los navegadores”. Así planteado parece un poco peligroso que se haga una exhibición en vivo de cómo meterse en las cuentas de banco ajenas, por eso Juliano aclara: “Contactamos con anterioridad a los fabricantes de navegadores que ya tienen parches listos para solucionar el problema”.
Sebastián Muñiz y Alfredo Ortega son socios en otro hackeo que se exhibirá en la Ekoparty: “Lo que hicimos nosotros fue meternos con el sistema de un teléfono satelital y demostramos que es posible utilizar esa red para extraer datos de ahí, como pueden ser las coordenadas GPS, contactos, destinos de llamadas, etcétera. Mediante un canal de comunicación oculto, se los puede enviar a un atacante como lo hacen otros malware de smartphones. También queríamos mostrarle al público más técnico que hay mucha información interesante yendo y viniendo entre el satélite y el teléfono de la que por ahí no era consciente”. Obviamente, ellos también contactaron a la empresa para avisarle su descubrimiento y que pudieran mejorar la seguridad antes de dar a conocer la vulnerabilidad.
O sea que ya es raro que un hacker le baje los lienzos públicamente a una empresa sólo para conquistar la admiración de adversarios y a las chicas más lindas, como ocurría en otra época. “Yo empecé como todos, jugando, tratando de entrar en las compus de mis amigos”, cuenta Francisco Amato. “Lo que hacía era mandarles algo llamativo para que lo abrieran y así entrar en su computadora. Era más difícil porque todavía Internet no era tan extensa y había poca información. En esa época el que encontraba una vulnerabilidad la publicaba y avisaba a los servidores del problema. Pero ahora tampoco hay una formación específica para trabajar en seguridad informática: vos podés estudiar ingeniería en sistemas, programación y cosas así porque necesitás saber un poco de cada cosa. Tenés que saber atacar para poder entender cómo protegerte”. Así se llegó de a poco a la profesionalización del trabajo de los hackers, que ahora son contratados por los bancos u otras empresas para estudiar sus vulnerabilidades, algo que necesitan ciertas compañías para cumplir con certificaciones exigidas por organismos de control. Además hay empresas que compran las investigaciones para aprender a reforzar su propia seguridad. Y, por supuesto, también están los que ilegalmente pagan a alguien para robar información, como demuestran algunos juicios que están ocurriendo sobre escuchas ilegales o entrada en casillas de correo ajenas.

Ladrón que roba a ladrón

Vale la pena aclarar algo: si bien la formación en seguridad informática requiere ser un buen autodidacta, no alcanza con hacer un cursito online para transformarse en hacker. Por ejemplo, puede resultar muy tentador seguir las instrucciones de sitios que prometen ayudarnos a obtener la clave de wifi de un vecino inexperto para, ejem, obligarlo a “compartir” Internet. Lo que hacen este tipo de programas es captar las señales que llegan hasta nuestra computadora, seleccionar las que tienen seguridad más débil y encontrar su clave de acceso. Pero como explica Francisco: “Es muy probable que ese programa que te ofrecen todo tan generosamente venga con un script que te espíe también a vos”. Los mismo ocurre con muchos sitios que ofrecen gentilmente a novios/as celosos/as ayuda para conseguir la clave de Facebook o de mail de su pareja. Se sabe que los celos son malos consejeros y lo más probable es que el hackeador amateur termine hackeado.
En la Ekoparty también hay actividades para principiantes: talleres de la organización Buenos Aires Libre para armar antenas que le den más alcance a un receptor de wifi, o tareas para poder “romper” sistemas de seguridad más o menos simples con la ayuda de tutores. Además, desde el primer día, se hace una competencia de distintos niveles, por grupos e individuales, que buscan ver quiénes son mejores a la hora de defenderse y atacar virtualmente de distintos sitios. El que más puntos tenga ganará la competencia.
Y el final del evento lo dará una actividad particular, cuenta Francisco Amato: “Este año también vamos a cerrar de nuevo con el trencito de la alegría: recorremos la ciudad mientras mapeamos los wifi que encontramos, registrando el nombre y el protocolo que usan. Lo que podemos ver es cómo a medida que va pasando el tiempo hay muchas más redes en la ciudad, pero menos están abiertas. Y se está usando cada vez más WPA2, un sistema más seguro para protegerlas. De paso recorremos lugares turísticos para que los extranjeros conozcan la ciudad”.

La yegua

Por José Pablo Feinmann
Una vez muerta Eva Perón, el gobierno justicialista emprende los preparativos de su velatorio. Esa muerte había sido señalada en el devenir de la historia nacional con una precisión raramente vista. Tuvo lugar a las 20 y 25 del 26 de julio de 1952. Durante los años que aún le restaron, el gobierno de Perón instauró en ese hito temporal un noticiero que informara al país de sus avatares. El locutor decía: “El noticiero de las 20 y 25, hora en que Eva Perón entró en la inmortalidad”. Los restos de Eva son trasladados al Congreso Nacional y ahí quedan a la espera de la veneración popular, del amor sin límites de los que ella, cariñosamente, llamó sus grasitas. Sólo ella podía llamarlos así. Se forman largas colas para pasar junto a su figura blanca, embalsamada, mirarle la cara breve y dolorosamente –los que en serio la lloraban, que eran la mayoría– y seguir, dar paso a otro, y a otro y a todos los demás, que ya eran multitud. Al anochecer, el tiempo se pone lluvioso, húmedas las calles y barrosas. “Hasta el cielo se ha puesto a llorar”, dice un tango de Troilo. Bueno, algo así. Las luces son escasas. La cola avanza muy lentamente. Es, imposible dudarlo, una ceremonia fúnebre, un adiós que no se quería, un adiós que –casi como todos, aunque tal vez más– es un hueco que nada podrá llenar. Ella era irremplazable.
En este cuadro de dolor popular (que Borges, en su cuento El simulacro, definirá, con clara precisión y desdén de clase, como “el crédulo amor de los arrabales”, frase que marca a fuego, una vez más, la visión de los civilizados sobre el amor de las almas sencillas, intocadas por la cultura, manipulables, el alma del pueblo bárbaro, siempre materia mansa en manos de los demagogos) surge el personaje central del cuento de Viñas, La Señora muerta. Se llama Moure, y no ha ido al sepelio para ver a la “señora muerta”, ni para besar el féretro ni para aguantarse esa llovizna de julio, fría como la muerte que da marco a todo, pero impiadosa con los huesos, penetrándolos hasta el sufrimiento; tanto, como si nunca fuera a irse de ahí. Moure sí, Moure quiere irse de ese lugar macabro. Pero no quiere irse solo. Tuvo una idea ingeniosa, la perfecta idea de un piola de Buenos Aires, ya que no otra cosa es él, Moure, que fue a la cola de los “crédulos de los arrabales” para hacerse un levante, levantarse una de las tantas minas que estarían hartas ya de esperar su turno y bien podrían volver otro día, mañana por ejemplo, o pasado mañana o la semana siguiente, si nadie sabe cuánto va a durar eso. Mientras el público siga llegando, mientras la cola no disminuya, llueva o no llueva, la cosa va a seguir. Se acerca a una mujer y le da conversación. Al poco tiempo pregunta la pregunta cuya respuesta lo puede meter esa noche helada con una mujer en una cama, ardoroso y hasta desbocado. Le pregunta si no está cansada. Ella lo mira, tiene una cara serena, adolorida, pero ya resignada a ese dolor y tal vez a todos los que vengan de aquí en más. Ella no sabe qué decir. Probablemente no se autorice el cansancio, lo sienta indigno, una traición a la muerta, que se murió por no cansarse nunca, por trabajar hasta el último aliento por los pobres. ¿Así le va a pagar? ¿Con el cansancio mezquino de no tolerar una cola que lleva hasta su cara blanca, que ella quiere ver, y quiere que también ella la vea, porque ella, ahora que es inmortal, puede verlo todo, más que cuando vivía, más que cuando no era como es ahora, como Dios, inmortal? Moure se impacienta. “¿Quiere irse?” “Cuando me sienta bien cansada.” “Pero mire que tenemos para rato.” “¿Lo dice en serio?” “Yo siempre hablo en serio.” “¿Y cuánto dice que falta?”
Moure le acerca el dato: “Unas tres horas”. Antes les ha echado una mirada a los de adelante y vio que eran muchos, demasiados, todos amontonados, indescifrables, turbios en medio de esa oscuridad mojada. Para ella, tres horas son muchas. Aunque, agrega, a la gente le gusta esperar. “Esperar algo, cualquier cosa...”
Algunos soldados, con caras de sueño, reparten sopa, un líquido que echa humo y promete calor. Ella no quiere sopa. De chica se la hacían tragar. “Era un asco.” Moure se siente más firme, la victoria es suya. La cosa viene por el lado del hambre. De pronto, ella lo sorprende con una pregunta que no esperaba, brava la pregunta, difícil: “¿A usted le gustaba?” “¿Quién?” “La Señora. ¿Quién va a ser si no?”
La mujer desconoce que a Moure la Señora le importa poco, que no está ahí por la Señora. Que ahora está ahí por ella, y la mira fijo, y le calcula apenas veinticinco años. “Si me la pierdo soy un... era joven”, dice.
Decide avanzar. No aguanta más. Tiene que resolver ese asunto enseguida. Se le ocurre hablarle del sueño. Si lo tiene, él la puede llevar a dormir. “¿Tiene sueño?” “Hambre tengo.” “¿Quiere...?” “Sí.”
Ya está. La saca de la fila. Buscan un taxi. Ella dice que la lleve a algún lugar cercano. Parece que su cansancio suma tanto como sus ganas de comerse algo, de calentarse el estómago. Moure le dice al taxista a dónde quiere ir y también que no conoce mucho la zona, que él lo guíe. El taxista cumple con su tarea. Llegan al primer lugar. En esa época a los hoteles transitorios les decían “muebles”. (Aunque Viñas evita decirlo en su relato. Buscan un “lugar”.) El lugar está cerrado. “A otro”, ordena Moure. Pero la deriva fracasa una y otra vez. Nada está abierto. La mujer empieza a reírse. Le divierte ese largo paseo en busca de nada. De puertas de chapa con candados enormes. Y esos carteles desteñidos que apenas pueden leerse, aunque todos dicen: Cerrado. “¿Los llevo a otro?”, dice el taxista. “Sí –dice Moure–, pronto. Pero pronto, por favor.”
“Y toparon con otro portón, una gran tabla pintada de gris cerrada con un candado, y la risa de esa mujer aumentó mientras Moure pensaba que lo que a ella le correspondía era quedarse en silencio, tomarlo de la mano y tranquilizarlo (...), pero las mujeres se ponen nerviosas y no sirven para nada y por eso son mujeres.”
“¿Todo está cerrado?”, grita, casi, Moure.
El chofer dice que sí y hasta parece asombrado por la ignorancia de su pasajero: ese hombre no sabe nada de nada, nada de lo que sucede en ese día y hace que suceda esto: que todos los hoteles estén cerrados. Sugiere: “En la provincia”. “¿Seguro?” “No, seguro no.”
Y le explica. Cautelosamente le explica. Como si reflexionara. Buscando darle algo de paz, de serenidad: “Hay que aguantarse. Es por la Señora”. “¿Por la muerte de...?” necesitó Moure que le precisaran. “Sí. Sí.” Locamente estalla: “¡Es demasiado por la yegua ésa!”.
Entonces, bruscamente, esa mujer dejó de reírse y empezó a decir que no, con un gesto arisco, no, no, y a buscar la manija de la puerta.
–Ah, no... Eso sí que no –murmuraba hasta que encontró la manija y abrió la puerta–. Eso sí que no se lo permito... –y se bajó.
Se trata de un gran cuento de David Viñas, antiperonista de toda la vida, pero un hombre que siempre tuvo su corazón del lado de los humildes. No es por otro motivo que su narración cala hondo en la conciencia autónoma, lúcida, de esa mujer sencilla. Que dice no, eso sí que no. Que pone un límite. Que afirma su opción libre, su amor no manipulado, no “bárbaro”, por la señora muerta que ese día no pudo ver. Viñas jamás habría escrito una blasfemia como la de Borges. Si algo revela la elección de la mujer ante Moure, decirle no, decirle “eso sí que no se lo permito” es su amor auténtico por la Señora. Su amor, que tal vez sea “el amor de los arrabales”, no es “crédulo”. Este adjetivo lo usa la derecha rancia y despectiva de este país para denigrar las opciones de los humildes. Su amor es tan crédulo que los tiranos lo atrapan con facilidad y lo instrumentan para sus proyectos propios, siempre opuestos a los transparentes valores de la república, de la cultura. Queda planteada una difícil pregunta para las clases poseedoras, los “dueños de la tierra”, como los llamó Viñas en una de sus primeras novelas: ya que ese amor, el de los arrabales, es tan crédulo, tan fácil de manipular, ¿por qué tanto les cuesta apropiárselo? ¿Por qué se lo apropian los tiranos y no los hombres de luces, de cánones y latines, los hombres “de bien”?
Tampoco Moure evita dejar caer sobre Eva Perón el adjetivo con que más se la señalaba en las reuniones oligárquicas o en los casinos de oficiales: yegua. El Diccionario de Salamanca ubica al adjetivo yegua dentro del lenguaje masculino. Significa vulgar. Pero también: “Mujer llamativa o que tiene muy buena figura”. Nadie ignora que una “mujer pública” como era Eva Perón y también una “mujer llamativa” o con muy “buena figura” configura en el imaginario soez de las clases altas la abominada figura de la hetaira. Ajena a la mujer de la burguesía, que pertenece ante todo a su familia, a su hogar, a la crianza de sus hijos. Sin embargo, los seres marginados por la cultura y la jactancia de clase de los dominadores saben dónde poner sus amores. No son crédulos de los arrabales sobre los que las clases altas deban imponer su linaje y conducirlos. Son seres libres, libremente han elegido sus opciones y libremente las defenderán. Si alguien les dice “yeguas” a las mujeres por las que han decidido ser representados, dirán con simpleza, pero para siempre: –Eso sí que no se lo permito.

EL MUNDO › JULIAN ASSANGE HABLA DE INTERNET, DE COMERCIO, CENSURA Y POLITICA, Y EXPLICA SU SITUACION LEGAL “Hemos revelado la corrupción en los medios y la hipocresía de Occidente” Por primera vez desde que se refugió en la Embajada de Ecuador en Londres, el fundador de Wikileaks aceptó hablar con un medio. Sus duras críticas a Obama, su repudio a Facebook y sus ideas sobre las estructuras de poder mundial.


 Por Santiago O’Donnell
Desde Londres
Julian Assange es muy blanco. Pelo blanco, piel blanca, ojos chiquitos, manos suaves, dedos de pianista. Tiene muchos blancos que persigue a través de su sitio Wikileaks: gobiernos, bancos, ejércitos, agencias de espionaje. A su vez, es blanco de procesos judiciales en Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Lleva casi cien días encerrado en la Embajada de Ecuador en esta ciudad y desde entonces se ha asomado al balcón para ver la luz del sol una sola vez, el 19 de agosto, cuando pronunció un discurso para agradecerle a Ecuador por darle asilo y a América latina por defender a Ecuador. No volvió a asomarse, dice que porque no quiere ser blanco de los paparazzi. Saluda con la mano izquierda porque se lastimó la derecha practicando boxeo. Hace poco empezó a tomar lecciones de castellano una vez por semana, pero todavía no se anima a pronunciar palabras en ese idioma delante de las visitas. Recibe a Página/12, con su laptop HP cerrada, en un cuarto de tres por cuatro metros que funciona como su oficina. Afuera la policía británica vigila y un grupito de manifestantes despliega algunos carteles pidiendo su libertad. Acepta preguntas durante poco más de tres horas sin mirar su computadora y sin que su celular suene ni una sola vez.
–Usted ha visitado todo el mundo, con excepción de América latina. La última vez que hablamos, le dije que en Europa lo amaban, en Estados Unidos lo odiaban y en América latina no lo conocían. Cada vez que hablo de Wikileaks me preguntan quién es Julian Assange y qué es Wikileaks. Sé que suena estúpido, pero me gustaría trasladarle esas dos preguntas.
–No estoy seguro de que acepte completamente la premisa. Estados Unidos es muy interesante porque allí mucha gente me apoya a pesar de los ataques despiadados en los medios de EE.UU. Siento un afecto especial por la habilidad de la gente de ver más allá de la mierda. Así que aún en un medio ambiente como EE.UU. donde hay ataques de Obama, Biden y todos los demás, apoyados por los medios –la cadena Fox de un lado, el New York Times del otro–, todavía hay 30-40 por ciento de la gente, según la encuesta que elijas, que apoya a Wikileaks o me apoya a mí, y también apoya la publicación de documentos clasificados del gobierno de Estados Unidos sobre Afganistán y otras guerras, aun cuando en los medios de EE.UU., estas publicaciones son consideradas un acto de traición. Eso me hace bastante optimista, porque muestra que dentro de un mar de mentiras hay un reservorio de gente que, aun cuando no pueden ver a través de la mentira, sienten que hay una agenda para influenciarlos y la resisten.
–Teniendo eso en cuenta, ¿cómo se definiría, cómo definiría a Wikileaks y cómo le explicaría a un no iniciado lo que está haciendo?
–No creo que sea interesante definirme, pero fundé y dirijo Wikileaks.
–Entonces hablemos de Wikileaks.
–Wikileaks es una organización y una publicación. La organización tiene una tarea, que consiste en ser una serie de cosas. Una es ser la publicación de última instancia, así que en vez de protestar contra la censura, la deshacemos. La atacamos y publicamos. Otra función es alentar a gente que tiene conocimientos de planes o actos injustos que hayan ocurrido en el pasado a que nos den la información, así la publicamos. Luchamos por esos derechos en general porque creemos en ellos y como organización son necesarios para nuestra existencia. Y hacemos todo esto no solo porque alguna gente lo aprueba, no solo porque es divertido, y lo es, sino porque vemos que lleva a actos individuales de justicia a partir de las publicaciones que producimos, y también marca una tendencia general que altera el ambiente político en la dirección correcta.
–¿Cómo evalúa el impacto que ha tenido Wikileaks?
–Hay tres áreas de impacto. Primero están los casos individuales. Publicamos en promedio un millón de documentos por año de todo el mundo que han afectado elecciones, han afectado revoluciones, han sido usados en casos judiciales importantes, con respecto a la guerra de Irak, a los vuelos secretos de prisioneros de la CIA, corrupción, asesinatos. (En segundo lugar) hemos empujado las fronteras de lo que es aceptable publicar en Internet. Eso es muy importante porque ahora se acepta a cualquier organización que publique documentos de gobiernos que son menos controvertidos que lo que hace Wikileaks. De esa manera hemos agrandado el abanico, lo que sirve para proteger a todos los demás que vienen detrás nuestro. Por último, en la reacción hacia Wikileaks, hemos revelado algo importante acerca de la hipocresía de Occidente, de cómo la censura moderna ocurre en Occidente y también en sus países aliados; hemos revelado la corrupción en los medios y, quizás nuestro mayor éxito, hemos radicalizado y educado políticamente a la juventud de Internet y la juventud de Internet es ahora la mayoría de la juventud. La mayoría de la juventud hoy recibe su educación política de Internet.

Cuestión de valores

–Quisiera preguntarle por una anécdota de su niñez, usted me dirá si es cierta, que me llamó la atención porque habla de sus valores éticos. La historia se refiere a que, siendo niño usted se robó unos tomates de la huerta de una familia adinerada. Y que después se enojó mucho cuando esa familia le reclamó. ¿Cree que en algunas situaciones está bien robar?
–No sé de dónde salió eso. Me suena que de esa biografía no autorizada que se publicó....
–Sí, de la biografía no autorizada. Sé que usted dice que ese libro contiene muchas falsedades, por eso pregunto, para entender si usted cree que bajo algunas circunstancias...
–La mitad de los problemas que Wikileaks enfrenta como organización, así como muchas otras organizaciones de activistas y periodistas en general, es la deformación del lenguaje. El intento de hacer trampa con el lenguaje para sacar de contexto un tema...
–Por eso quiero ser claro. Estoy hablando de robar.
–Entonces es un abuso del lenguaje usar la palabra “robar” en lugar de la palabra “copiar”. Porque “robar” es quitarle un ítem a su dueño original. Wikileaks, cuando recoge información de gobiernos y grandes corporaciones, está copiando esa información. Cuando le pasás un dato a un amigo, por ejemplo, ¿sabías que Suecia es el principal fabricante de armas per cápita en el mundo? Yo no perdí ese dato por pasárselo a alguien. Entonces, si la pregunta es si creo que copiar información y diseminar información está mal...
–No, ya conozco esa respuesta. Por eso le pregunto si robar tomates siempre está mal o a veces se justifica. Ya sé que usted era solo un niño y ya sé que usted le da mucha importancia a la ética. Lo que quiero entender es si, dentro de sus parámetros éticos, en ciertas circunstancias se puede justificar el robo.
–Me está preguntando por mis parámetros éticos de cuando tenía cinco años.
–No, quiero saber lo que piensa ahora.
–Tendría que ver... en general está mal, pero habría que ver la circunstancia específica. Cobrar impuestos es robar, por ejemplo.
–¿Entonces en un punto está bien robar, si le robás a una persona muy mala, por ejemplo?
–Creo que nunca está bien, pero puede ser el mal menor entre dos males. Cobrar impuestos es un ejemplo en el que puede o no ser el mal menor, pero parece que los países que no recaudan no sobreviven mucho tiempo.

El papel de América latina

–¿Cuál es su opinión sobre la importancia de Wikileaks en América latina?
–Mi conocimiento sobre la interacción de cualquier país latinoamericano con Wikileaks es limitado, pero tengo una perspectiva sobre la región en general porque establecimos acuerdos de publicación en casi todos los países de la región. Así que es posible establecer algunas conclusiones. La más obvia, y no es sorpresa para los latinoamericanos, es el rol de Estados Unidos en América latina. Las acusaciones históricas de las interferencias de Estados Unidos aún se sostienen, aunque por suerte la mayoría de los países en Latinoamérica no están en una situación de poder tener dictaduras agresivas. Esa influencia ahora se expresa en la financiación de ciertas ONG y grupos por parte de Usaid (la agencia de asistencia del Departamento de Estado estadounidense) y en mantener a otros grupos dentro de la órbita de Estados Unidos, ya sea a través de la OEA (Organización de Estados Americanos), la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) o por medio de otros arreglos. La progresión en América latina en relación con Estados Unidos es muy positiva, pero hay un aspecto que me preocupa y que América latina debe resolver, y es que todas la comunicaciones de América latina a Europa, a Asia, se hacen a través de Estados Unidos, donde son interceptadas por la agencia de seguridad nacional. Aun un porcentaje importante de las comunicaciones entre países latinoamericanos rebotan en Estados Unidos y vuelven a la región. Esto abarca a las grandes empresas telefónicas, a los grandes proveedores de Internet, a las transferencias en dólares. Es un tema serio de soberanía para América latina. También vemos problemas serios con los medios en América latina. Esa caricatura de los medios latinoamericanos que son muy cercanos a una familia, o a un partido político, en general es correcta. La interferencia en la última elección en Perú fue muy seria (Ollanta Humala ganó a pesar de una fuerte campaña negativa del diario El Comercio). Como región, América latina fue la más exitosa en la difusión de los cable diplomáticos, con la posible excepción de Medio Oriente, que vivía una situación especial. Mejor que Europa, y mucho mejor que Africa, Asia y también Estados Unidos. Creo que eso habla bien de América latina. Europa se vio afectada por sus relaciones con la OTAN, obviamente Estados Unidos también. En Africa la infraestructura era demasiado pobre y quizás estos países también se preocupaban por su relación con Estados Unidos, no porque fueran fuertes aliados como los países de la OTAN, sino porque eran países pequeños y no tenían organismos regionales fuertes que los protegieran, mientras que en América latina, si bien los países pueden ser pequeños, están insertos en organismos regionales que los protegen. China suprimió los cables completamente y en las ex repúblicas soviéticas la reacción fue mixta.
–Volviendo a la región...
–Ecuador fue especial. El gobierno ecuatoriano nos pidió que publiquemos todos los cables sobre Ecuador. Nos pidieron, querían que publiquemos todo. Hubo otro país caribeño, creo que Jamaica, que también nos pidió que publiquemos todos los cables.
–¿Y Argentina? ¿Qué sabe de Argentina?
–La embajadora argentina (Alicia Castro) vino acá para apoyarme.
–Alguna gente en la Argentina se puso contenta cuando usted, en el discurso que dio en el balcón, mencionó al país dos veces.
–Sí, la repetí por un error en el cortado y pegado de ese párrafo de mi discurso, así que dejé afuera a otros países que pensaba mencionar, pero obviamente Argentina estaba cerca de mi corazón en ese momento, por eso la mencioné dos veces, lo cual no es sorprendente porque en este tema del asilo, Argentina me ha apoyado mucho y la embajadora argentina en Londres, que es una mujer muy carismática, vino a demostrarme su apoyo. Quiero decir, estoy al tanto de algunas cosas que han pasado con Cristina y el gobierno de Argentina, pero no tengo opiniones particulares sobre el país. Pero sí aprecio su independencia en el tema del asilo. Hay una cosa (de la) que nosotros, en Wikileaks, hemos recibido varias quejas, y tiene que ver con el programa biométrico (de impresión de documentos) en Argentina.
–¿Tiene que ver con que hay que aportar demasiados datos? Sé que una parte de la comunidad de hackers argentinos se opone.
–Es una transferencia de datos desde los individuos a una organización que es mucho más poderosa que ellos. Entiendo la seriedad de los carteles narco en América latina. Es un tema serio y no lo subestimo.
–Nosotros lo vemos como una solución que permite atravesar los aeropuertos más rápido, haciendo menos trámites. ¿Es una mirada demasiado ingenua?
–Sí. La tecnología casi nunca es neutral. Y cada individuo es conocido por el Estado, y todos sus amigos también, y puede ser rastreado con exactitud, como resultado de las comunicaciones. Entonces, cuando el Estado se vuelve malo, los individuos no tienen dónde esconderse. En una filtración que hicimos a principios de año mostramos que hay 175 agencias de Inteligencia que les proveen equipos espía a diferentes gobiernos para intercepciones masivas en Internet. Entonces, por ejemplo, con solo diez millones de dólares por año se puede comprar un equipo de Dastec en Sudáfrica para grabar todas las llamadas telefónicas de un país mediano. Todas las llamadas telefónicas. Ese es el nuevo patrón tecnológico. Ya no se trata de elegir a un activista en particular para seguir sus llamadas. Ahora se interceptan correos electrónicos y llamadas de poblaciones enteras y se almacenan de forma permanente porque es mucho más barato tener archivos permanentes de poblaciones enteras que seguir a ciertos individuos. Mejor que todos sean el blanco y no tener que gastar en discriminar. Más adelante, cuando te interesás por una persona, podés ir al archivo permanente y rastrear los datos de esa persona y encontrarlo fácilmente y seguir su rastro. Hay programas que pueden ser buenos para combatir la criminalidad, pero hay que recordar que son los gobiernos los que definen los crímenes. Tenemos presuntas fuentes en prisión. Jeremy Hammond está preso en Nueva York. Ellos dicen que su crimen es haber copiado datos de la agencia privada Stratford y habernos pasado esa información. Es un prisionero político. Doscientos días encarcelado sin ser juzgado. No hay dudas de que él copió información. Se lo acusa del acto político de copiar información de una agencia de inteligencia, pero no lo acusan de hacer pasar vergüenza a una compañía poderosa e influyente. Se lo acusa de hackear computadoras. Del mismo modo a Bradley Manning (presunto filtrador de los cables diplomáticos, preso en Virginia) no se lo acusa de poner al descubierto crímenes de guerra, se lo acusa de comunicar al enemigo al hacer que la información sea pública. Entonces los Estados y las personas influyentes dentro de ellos definen como criminal una actividad que todos realizamos, que es copiar información, y aplican esa interpretación criminal a la gente que les hace pasar vergüenza. (Un asistente insiste en terminar la entrevista, que lleva hora y media por encima del tiempo pautado.)
–¿Algo más?
–Solo que el consejo y el apoyo de Argentina es muy importante para mí, porque Argentina tiene experiencia confrontando con el Reino Unido.